Las irregularidades, las estafas, el fraude y los abusos de pronto salen a la luz en el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores por casas no construidas o con irregularidades en fraccionamientos de nuestra identidad.

La cloaca se destapa y el hedor salpica a funcionarios del ayer y de hoy de esa institución por los nexos familiares y amiguismo que existen entre esos funcionarios de nuestro estado y directivos de la empresa constructora que no cumplió con su parte en esos fraccionamientos.

Derechohabientes de Umán, Kanasín y Hunucmá durante casi tres años han solicitado la intervención del Infonavit y las autoridades de la Fiscalía General del Estado y la Procuraduría Federal del Consumidor sin que reciban respuestas positivas, ni la investigación de las irregularidades, menos sanciones a la empresa constructora que no cumplió con la construcción de las viviendas.

Un derecho de los trabajadores al obtener un crédito para vivienda del Infonavit es recibir una casa en buenas condiciones y con los servicios de energía eléctrica y agua potable. Sin embargo, en los fraccionamientos de esos municipios las deficiencias e irregularidades están a la vista y en demasía.

El colmo. La Constructora Sucovisa, S.A. de C.V. entregó viviendas sin agua potable y con “diablitos” para llevar energía eléctrica, otras quedaron a medias y muchas más no se construyeron.

El actual delegado de la Secretaría de Bienestar en la entidad, Rogerio Castro Vázquez, era el secretario general del Infonavit cuando se entregaron en su presencia las primeras 30 viviendas en Jerusalén Residencial, en Umán, y su acompañante, Nayely Balam Chan, estaba en la delegación regional del Instituto, ahora en el despacho del gobernador, y Johny Alejandro Uicab Díaz, era delegado regional, pero nadie reportó las irregularidades, ninguno vio algo anormal.

El Infonavit libera los créditos y los entrega a la constructora de acuerdo con los avances de las obras. El instituto no construye, es cierto, pero sí supervisa y está obligado a exigir construcción digna en las casas y con los servicios de luz y agua. De lo contrario las empresas pueden tardar en construirlas, no hacerlas o construir con deficiencias.

¿Qué sucede entonces cuando no construyen y desaparecen las constructoras? ¿Por qué los fraudes, los abusos, la estafa? Hay mucho dinero y grandes tentaciones, además si los dueños de las empresas tienen estrecha relación familiar con los directivos del Infonavit es más fácil entonces fraguar negocios turbios que llenen los bolsillos de empresarios y funcionarios en detrimento de la calidad de las viviendas y los intereses de los créditos de los trabajadores.

Irregularidades

A nivel nacional se detectaron irregularidades y abusos en el Infonavit, pues se descubrieron redes de corrupción tejidas durante varios sexenios. Esto provocó intereses elevados e incluso impagables en los créditos de los trabajadores, mala calidad en la construcción de viviendas y complicidades entre funcionarios y dueños de empresas constructoras. Se busca ahora reestructurar esta institución, depurarla, para terminar con estos fraudes y anomalías que dañan la calidad de vida de los trabajadores.

No es posible que a los trabajadores yucatecos les descuenten el crédito liberado hacia la constructora cuando no gozan de la vivienda que pagan, porque no se las construyeron y otros recibieron las casas con deficiencias y sin servicios.

Lo peor es que, cuando solicitan la intervención del instituto y de las autoridades competentes, todos hacen oídos sordos. Los derechohabientes yucatecos defraudados están peregrinando para ser escuchados y resolver los problemas ocasionados por la constructora.

Familia

Lo curioso en este caso es que los directivos de la empresa Sucovisa son familiares, hermanos de Christian Jesús Mañé Uribe, funcionario desde hace varios años del Infonavit y ahora en el área de crédito. Y el padre de ellos también fue funcionario de ese instituto.

¿Hay o no conflicto de intereses? Además, con esta red familiar los créditos se agilizan para la constructora y como hay acuerdos y confianza la empresa puede no construir en el tiempo requerido o construir con deficiencias. Y todo queda en casa.

Ante este silencio y pasividad de las autoridades los afectados toman las instalaciones del Infonavit para ser escuchados y agilizar soluciones. Les han prometido soluciones prontas, pero no sabemos qué tan rápidas serán, más cuando la constructora Sucovisa y sus directivos han desaparecido.

En la entidad hay que cortar esos hilos que han tejido funcionarios y directivos de empresas constructoras para crear redes de corrupción en el Infonavit. Es lamentable e injusto que los derechohabientes estén pagando una vivienda que no tienen o la otorgada no tenga luz, ni agua.

La justicia deberá despertar y sancionar a la constructora que no cumplió y sí estafó a los derechohabientes y a los funcionarios cómplices que buscaron jugosas ganancias en detrimento de los trabajadores. Ninguna casa otorgada sin construir, ninguna vivienda más con “diablitos” y sin servicio de agua. Requiere limpieza el Infonavit en la entidad.— Mérida. Yucatán

Correo: marpero53@yahoo.com.mx

*Profesor

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