Yucatán está creciendo demográficamente de manera acelerada. En un abrir y cerrar de ojos han llegado a vivir muchas personas de otros países y estados. Todos son bienvenidos. Yucatán en efecto, es un lugar tranquilo, seguro y con valores, cultura y tradiciones muy marcados y arraigados desde tiempos ancestrales.
No solo la seguridad nos hace distintos a otros Estados, la forma de hablar, la lengua maya, las tradiciones mayas, nuestros pueblos, la comida, en fin un sin número de costumbres, cosas y lugares de los cuales siempre nos hemos sentido orgullosos. La hospitalidad y la confianza del yucateco es distinguible siempre.
A parte de adquirir la calidad de yucateco por ley, existen algunas cuestiones que son indispensables para que todos podamos convivir bien en esta tierra.
Entre los yucatecos nos ayudamos y nos conocemos, sabemos cómo son y dónde está cada cosa. Siempre he admirado a personas que son de otro lugar pero han decidido vivir entre nosotros y su vocación de ayudar y servir también es algo que los distingue al decidir mudarse aquí. Solo por poner un ejemplo, conozco a un grupo del vecino país del norte que viven en la comunidad de San Crisanto, y desde hace varios años realizan actividades manuales, educativas, recreativas, de ayuda a enfermos, campañas de esterilización de animales, navidades, cine, festividades y otras tantas actividades altruistas en beneficio de ese puerto. Lo hacen como buenos ciudadanos y lo hacen sin lucro alguno, solo por ayudar a salir a delante a los pobladores.
Y eso es algo digno de reconocimiento por su tiempo y por los recursos humanos, materiales y económicos que siempre están dando. Ese es el vivo ejemplo de cómo se puede llegar a vivir a un Estado y se puede contribuir en comunidad. Y muchos de ellos incluso están ya emparentados con las familias nuestras y que bueno que así sea.
Y así existen muchos ejemplos de personas de otros lugares que llegan a vivir aquí y que ponen todo su talento y esfuerzo para que cada día la situación mejore para todos.
Del otro lado, también hay que decirlo, hay quienes vienen y lamentablemente traen sus malas prácticas, sus malas costumbres, el mal trato, los pleitos inacabables con quienes se les ponen en frente, llegando incluso a denigrar a insultar a la gente nata. De verdad que su frustración y sus aires de superioridad los tiene muy mal. Traen sus malas prácticas en la manera de conducir, de tratar a la gente, de defraudar y intentar siempre de sacar ventaja en todo lo que hacen. Se la pasan despotricando y hablando mal. Es una situación delicada que no debe suceder. Afortunadamente son los menos, pero de que están aquí también es una verdad.
El tema de la migración es algo que se da en todo el mundo, el detalle es cómo se debe comportar uno como un buen ciudadano para vivir en paz consigo mismo y con los demás.
A veces es muy difícil empezar la vida en una nueva ciudad. Se cambian por necesidad, por trabajo, por formar una nueva familia, o porque simplemente están escapando de la inseguridad que hay su lugar.
Por ello en primer lugar es tratar de conocer y adaptarse a las costumbres que tenemos, eso sin duda hará que la convivencia sea mejor. El respeto es algo esencial aquí y en todo el mundo, si aprendemos a respetarnos y respetar a los demás sin duda será una experiencia maravillosa vivir en Yucatán. Todo cambio puede tener reacciones que la mejor reacción sea de conexión y solidaridad con los demás.
A pesar del calor, tratemos siempre de ser empáticos y dibujar una sonrisa, saludar, respetar. Si es así, todos seremos buenos yucatecos.— Mérida, Yucatán.
mariomaldonadoes@gmai l.com
@mariomaldonadoe
Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa
