Vale más tarde que nunca. Al fin se realizarán diversas estrategias a nivel nacional en las escuelas primarias para evitar que la comida chatarra esté presente, se venda y la consuman los alumnos.
Durante décadas las cooperativas o tienditas de las escuelas vendían diversos productos para el consumo de los pequeños y adolescentes: Refrescos embotellados, dulces, chamoyes, frituras y variedad de golosinas embolsadas. Nada de frutas, verduras, ni otros alimentos nutritivos.
Cautivos, los niños compraban a diario algunos de esos productos. Es más, los profesores eran obligados, en muchas escuelas, a llevar los dulces y frituras al salón de clases para la venta directa a los alumnos
Las cooperativas se convirtieron en redituables negocios, principalmente para muchos directores que hicieron de esos lugares una fuente extra de ingresos para su beneficio personal. Por tanto, la salud de los niños quedó relegada, lo importante era generar ganancias.
Seis años en la primaria y tres en la secundaria, cuando menos, consumiendo casi a diario dulces, frituras y embotellados propiciaron que muchos niños y adolescentes tuvieran obesidad, falta de nutrientes, anemia y otras enfermedades.
Lamentablemente, se ve con naturalidad en la alimentación cotidiana el consumo de refrescos embotellados, frituras y demás comida “chatarra”. Esto es un impacto de muchas calorías y alto índice de colorantes que al paso de los meses y años afectará el crecimiento y la salud en general de los niños, adolescentes y jóvenes.
No olvidemos que ocupamos un nada honroso primer lugar en obesidad infantil, que hay niños con anemia y tenemos otro lugar importante a nivel nacional en fallecimientos por desnutrición infantil.
Hay enfermedades en niños, adolescentes y adultos, como la diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares, que antes se esperaban en la tercera edad. Esto, en mucho, se debe a la mala alimentación, a consumir en exceso la comida chatarra en vez de frutas, verduras, legumbres y agua.
Se prefieren los productos procesados, embolsados, enlatados y embotellados a comer algo nutritivo. No es por la economía, pues muchas veces sale más caro unas bolsas de frituras y un embotellado, como desayuno, a un par de plátanos, alguna manzana, avena en hojuelas, huevos y agua.
Es más fácil girar una tapa de alguna botella y abrir unas bolsas de comida procesada, a preparar una ensalada, una sopa de verduras y una limonada. Esto va creando malos hábitos y dependencia al azúcar, a la sal, a los colorantes, a lo agridulce.
Primer paso
La estrategia nacional “Vive Saludable, Vive Feliz” buscará el bienestar de los pequeños con actividades integrales de prevención y promoción de la salud. El primer paso es evitar la venta de comida chatarra en las escuelas primarias.
En nuestro estado ya se dio el banderazo oficial a este plan de salud. El gobernador anunció que a partir del 29 de marzo no habrá venta de productos ultraprocesados en el interior de las escuelas. Esperemos que esta estrategia llegue, además de las escuelas primarias, a las secundarias y preparatorias.
Hay la intención de convertir las aulas y las escuelas en espacios de salud. Y esto es positivo para contrarrestar el consumo desmedido de la comida chatarra, pues urge cambiar estos malos hábitos. Se mencionó también entre los objetivos el ejercicio físico, el deporte, la salud bucal y visual, así como la medición de peso y talla.
Los profesores y directivos deberán dejar también el consumo de frituras y refrescos de botella en los espacios del recreo. Hay que modificar esos hábitos y unirse con los alumnos en la cruzada para comer en la escuela productos nutritivos. No podemos dejar que la obesidad, la anemia y la desnutrición consuman la salud de los niños y adolescentes.
Hogares
También es importante la continuidad en el hogar. Se haría muy poco si en la escuela se consumen productos nutritivos, y el alumno comienza a aprender a comer alimentos saludables, pero en la casa al llegar comería dulces, productos procesados y refrescos de colores.
Desde pequeños hay que educar a los hijos con frutas, verduras y demás comida nutritiva, pues después los padres se quejan de que en la adolescencia no quieren comer esos alimentos. La alimentación es parte de la educación y la formación de los niños.
Ojalá esta estrategia se siga y unan esfuerzos maestros, padres de familia y autoridades para convertir las aulas y las escuelas en espacios de salud y se logren los objetivos de bienestar, salud integral y felicidad en los menores.
Hay que unirse todos en esta cruzada por la salud de los niños y niñas. Es necesario manifestar un no rotundo a la comida chatarra y decirle adiós a tanta fritura, dulces, alimentos ultra procesados y refrescos embotellados que tanto dañan la salud de pequeños, adolescentes, jóvenes y adultos. Tal vez para muchos no sea fácil el cambio de productos chatarra a la comida nutritiva, pero la salud y la economía de todos se verá recompensada.— Mérida, Yucatán
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