El segundo mandato de Donald Trump, además de los aranceles y deportaciones, ha resurgido el problema del agua.

Los agricultores de Texas están pidiendo a México que cumpla con el Tratado de Aguas de 1944, el cual establece que nuestro país debe entregar 1,850 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos cada cinco años, mientras que EE. UU. debe entregar 432 millones de metros cúbicos a México desde el río Colorado.

Uno de los problemas más críticos, consecuencia del crecimiento poblacional, es la escasez de agua. Ambos países, enfrentan una crisis hídrica que se agrava por sequías y una mala gestión del recurso.

Texas controla el 60% del flujo del río Bravo, pero sigue sufriendo debido a la sobreexplotación de sus fuentes de agua y el aumento de la demanda de los sectores agrícola e industrial.

Para 2025, aunque la tasa de natalidad ha disminuido y las familias tienen en promedio menos de dos hijos, la población sigue en aumento, aunque más envejecida debido a factores históricos como la inercia demográfica y el aumento de la esperanza de vida.

Sin embargo, este crecimiento no ha sido sustentable ni sostenible lo que ha generado crisis en el acceso al agua, el uso del suelo y el equilibrio ambiental.

Todavía recuerdo un comercial donde un niño decía “Cierra la llave, nos estamos quedando sin agua” esto fue en la década de los ochenta y principios de los noventa.

México enfrenta protestas de agricultores y de Texas, a pesar de que también desperdician gran parte de sus recursos hídricos.

Se estima que México pierde hasta el 40% del agua potable debido a las fugas y a consecuencia de una infraestructura deficiente y antigua por falta de mantenimiento de la red.

El crecimiento urbano en ambos países ha sido desorganizado, en lugar de planificar ciudades compactas y eficientes, el desarrollo se ha dado de manera expansiva, consumiendo tierras agrícolas, reduciendo bosques y aumentando la demanda de agua y energía. Un gran negocio para los piratas de terrenos, con autorización o complicidad de muchas autoridades.

En mi opinión muchos de estos problemas se deben a la indolencia tanto de autoridades y ciudadanos que actúan de mala fe, las autoridades han sido negligentes en la planeación urbana y la regulación del crecimiento inmobiliario.

La corrupción y la falta de voluntad política han permitido que los especuladores de tierras y grupos de interés se beneficien a costa del bienestar colectivo.

No se han sabido gestionar los problemas, por ejemplo: En el caso de los aranceles impuestos por Trump, que son injustificados, se debe recurrir al capítulo 31 del T- MEC, que establece el mecanismo de solución de controversias entre Estados.

Los problemas de comercio, agua y urbanización en México tienen solución si se aplican mecanismos legales, se promueve un uso eficiente de los recursos y se combate la corrupción.

Sin voluntad política y conciencia ciudadana, estos desafíos solo se agravarán y veremos las consecuencias.

Carlos Enrique Pacheco Coello, doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la Anáhuac campus Mayab

Se estima que México pierde hasta el 40% del agua potable debido a fugas y a consecuencia de una infraestructura deficiente y antigua

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