El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones —Winston Churchill

Los Expedientes Secretos X fue una serie popular de la televisión en los años 90 del siglo pasado. Creada por Chris Carter, tenía de protagonistas a dos agentes del FBI que investigaban, entre otras cosas, avistamientos de ovnis. Uno de ellos, el agente Fox Molder interpretado por David Duchovny tenía en su oficina, en una pared, un enorme póster donde se apreciaba un platillo volador con el lema: I want to believe (Quiero creer).

El personaje, aunque tenía pruebas fehacientes de la existencia de alienígenas, anteponía su propio escepticismo, en aras de no dejarse llevar por la subjetividad.

I want to believe (Quiero creer). Hasta cierto punto, hay situaciones en las que yo aplicaría esta especie de llamémosle filosofía molderiana.

En este espacio, alguna vez comenté que no ponía en duda ni la preparación, ni la capacidad de Claudia Sheinbaum, pero sí su autonomía. Por si hubiera dudas, la frase “vamos a hacer el segundo piso de la cuarta transformación” se convirtió en lema de campaña.

Al iniciar el presente sexenio, el clamor ahogado es que estaríamos en la era del poder detrás del poder. Hablamos de un segundo Maximato: el solo hecho de mantener la mañanera, llevar a cabo las propuestas de reformas como decretos obligatorios, entre ellos el lamentable golpe al Poder Judicial, el dejar aparecer ocasionalmente en las conferencias, palabras como adversarios, comentocracia, neoliberales, enemigos del cambio.

Pero en el discurso esto pareciera diluirse y, poco a poco ha comenzado a tener un estilo propio, un tanto acartonado, pero por mucho, menos dado a la confrontación y con señales de empatía.

Y la pregunta está siempre al aire en relación con cuándo comenzará a darse el tradicional deslinde de un presidente con su antecesor, hecho muy peculiar en la política mexicana. La presidenta ha sido enfática en decir que no romperá con el expresidente, y en más de una ocasión incluso lo ha defendido a capa y espada.

En realidad, nadie le ha pedido que se pelee con López Obrador o que reniegue de él. Pero se están dando situaciones que están estableciendo claramente una demarcación.

Hay un combate al crimen organizado sin concesiones, ni negociaciones. La actuación de Omar García Harfuch está devolviendo la confianza a los mexicanos. Se ha sacado de las calles a más de 17 generadores de violencia, han asegurado más de 140 toneladas, incluyendo tonelada y media de fentanilo (dos millones de pastillas). Hasta ahora aseguraron más de nueve mil armas, detenido a más de 15 mil criminales y, aunque aún la cifra de homicidios es elevada, ya hay una disminución tangible.

Le dieron un cañonazo a la línea de flotación del cártel de Sinaloa, pero además el reciente decomiso de millones de litros de diésel es un golpe tambien al CJNG, y todo pareciera ser una estrategia distinta al combate del huachicol. Pero por primera vez se le ha hablado claro a Estados Unidos: “dejen de pasar armas, combatan la parte que les corresponde de su territorio y, hagan un ataque frontal a las adicciones de su población”.

Aún falta mucho, pero en seis meses se ha hecho mucho más que en los pasados seis años.

En días recientes nos enteramos de noticias alentadoras para la resolución del desabasto de medicamentos; el subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, Eduardo Clark, informó que se ha logrado cubrir el 60% en los dos primeros meses y que el 40 restante está ya en proceso de ser entregado, parte del atraso se debió a la suspensión provisional, al haberse detectado compras fraudulentas con precios super inflados y prácticas de corrupción en BIRMEX, que el mismo gobierno detectó, que cesó a cinco funcionarios y ya se está investigando; la añeja práctica de corrupción cortada de tajo, pero por si fuera poco se ha puesto a la disposición de los ciudadanos la página web: compraconsolidada.salud.gob.mx, donde es posible consultar cuántos y cuáles medicamentos se han adquirido.

¡Adiós opacidad! Buenas noticias también en el IMSS Bienestar, su director Alejandro Svarch Pérez presentó un plan para rehabilitar y echar a andar 99 quirófanos de hospitales.

Además, el secretario de Salud, David Kershenobich anunció la Semana Nacional de Vacunación del 26 de abril al 3 de mayo; se aplicarán 14 vacunas de manera completamente gratuita, en hospitales, clínicas, centros de salud y escuelas (¡Vuelven las vacunas!). Pero, además, México lo hará en simultáneo con otros países de América, bajo el cobijo de la OPS (Organización Panamericana de la Salud). Vuelve la Medicina Preventiva con el programa de atención a los primeros mil días.

Más buenas noticias: Por primera vez se les da su lugar a los grupos colectivos de Madres Buscadoras. La imagen quedará para el registro, la secretaria de gobernación Rosa Icela Rodríguez en un abrazo fraterno con una representante de estos colectivos y un enorme compromiso de atacar el flagelo de las desapariciones en nuestro país y, además proporcionando recursos materiales y jurídicos al respecto.

Recientemente la presidenta viajó a Honduras. Posiblemente se diga que el tipo de cumbres a la que asistió no sirven para gran cosa, pero al menos todo parece indicar que de nuevo México intentará recuperar el papel de “hermano mayor” en cuando menos Centro América.

Finalmente, mientras el demente de Trump desestabiliza al mundo, hay que reconocer la actitud fría y ecuánime de la primera mandataria, quien ofrece cooperación, pero exige respeto y advierte que no habrá sumisión ante el Tío Sam.

Son solo seis meses, pero es claro que se acabó el “Abrazos no balazos”, la ocurrencia de un sistema de Salud como el de Dinamarca, con un claro giro de 180° en esta materia. Todo parece indicar que ya no se tolerarán desfalcos como el de Segalmex.

Hay claras muestras de buena voluntad con las familias lastimadas por el tema de los desaparecidos. Se intenta recuperar nuestra imagen en política exterior y además con una postura sin dobleces ante los Estados Unidos. A pesar de comenzar a verse algunas grietas en el partido dominante y con una oposición desaparecida, todo parece indicar que no habrá un segundo Maximato y que la presidenta está comenzando a gobernar con autonomía, y a diferencia de su antecesor: ya no está en campaña.

Navego en un mar de dudas y suspicacias donde intento que mi objetividad, no naufrague; pero aún, así: I want to believe (Quiero creer).— Mérida, Yucatán.

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Médico y escritor

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