El Infonavit a nivel nacional tendrá una reforma interna a fondo, según lo anunciado recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el director del instituto, Octavio Romero Oropeza, ante los actos de corrupción que arrastró durante años, principalmente de 2012 a 2024.

En vez de servir a los derechohabientes, ser respetuosos con los créditos y otorgar viviendas dignas, las autoridades, funcionarios y constructoras de esa dependencia se dedicaron a enriquecerse a costa de los créditos de los trabajadores y a obtener jugosas ganancias con la mala calidad de la construcción.

Aquí en la entidad el Infonavit también arrastra irregularidades, abusos, conflicto de intereses y una estela de corrupción que salpica a funcionarios del ayer y el hoy. Viviendas con deficiencias, mal manejo de los créditos, casas sin construir y una triangulación cómplice entre directivos, funcionarios y socios de constructoras son los sucios manejos que han dejado millonarias ganancias a los bolsillos de unos y problemas económicos para los derechohabientes.

En Umán, Kanasín y Hunucmá las irregularidades no se pudieron ocultar más tiempo y resonaron en la voz de los trabajadores. Ellos han protestado y manifestado las inconformidades por las casas mal construidas, sin energía eléctrica, ni agua, además de que a otros no les entregaron la vivienda, pero seguían pagando el crédito.

El nombre de Rogerio Castro Vázquez surge en irregularidades del ayer en el Infonavit y en el hoy como delegado de Bienestar en Yucatán.

Desde la atalaya de Bienestar en Yucatán Rogerio vislumbra más cerca el futuro político de sus sueños. Maneja un presupuesto millonario y es visible en ese gran escenario en donde hay mucha gente de diferentes edades que se beneficia de los programas que se otorgan.

Huacho Díaz salió de Bienestar para dar el salto a la gubernatura. Es el sueño de alguien que desea que esto se repita. Con el poder que tenía en el Infonavit, Rogerio apoyó a muchos al instituto de la entidad, financió campañas políticas de amigos y pedía “moches” a los trabajadores y parte del aguinaldo a los funcionarios “para la causa”.

Pero Rogerio Castro jura y perjura que tiene las manos limpias, que no ha cometido delito alguno, menos en la delegación de Bienestar, que su familia no está en política, ni la ha beneficiado, que es él la única “oveja negra” y que es solo “mala leche” de algunos medios informativos.

El exsecretario general y jurídico del Infonavit estuvo presente en la entrega de casas defectuosas, sin servicio de agua y con “diablitos” para obtener la energía eléctrica. Y no dijo nada, guardó silencio.

Recientemente, las investigaciones de Central 9, Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, revelaron documentos oficiales que demuestran que Rogerio Castro, como alto funcionario de esa dependencia, otorgó contratos “por servicios profesionales” a un amigo de su hermano José Luis, ambos socios de diversas empresas. ¿Hay o no influyentismo y conflicto de intereses?

Ya como titular de Bienestar despidió a un grupo de trabajadores, que han protestado, y hablan de malos tratos y abusos en esta dependencia. Además, la esposa de Rogerio, Gladys Uc Echeverría, es directora del Instituto de Educación para Adultos en la actual administración. ¿Hay o no nepotismo?

En el Infonavit de la entidad hay también una triangulación de intereses que ha beneficiado a una familia en perjuicio de los trabajadores. Curiosamente el encargado especializado en el área de crédito es Christian Mañé Uribe y el director de Proyectos de Sucovisa, S.A. de C. V., la empresa que entregó casas defectuosas y muchas no construyó, es el hermano José Ricardo Mañé Uribe y el apoderado de esa empresa y de Comasa Soluciones es otro hermano, Moshe Álvaro Mañé Uribe, aunque ante el escándalo ha sido desplazado de ese poder.

Esto explica la facilidad para otorgarle a esas empresas la construcción de viviendas y la mala calidad y las deficiencias al entregarlas. No había supervisión y sí todas las ventajas para aprovecharse de los créditos y obtener ganancias millonarias.

El fuego ya comienza a quemar a Rogerio y a oscurecer sus sueños políticos. El escándalo lo salpica, lo mancha a él y a todo su grupo de amigos beneficiados con el poder. Es natural que unos se alejen y otros nieguen el apoyo político recibido para llegar al lugar en que se encuentran.

Rogerio está en un puesto federal, pero llegó por el dedo flamígero de Huacho Díaz, sin su consentimiento él no estuviera en Bienestar. Ahora, el gobernador deberá actuar y reflexionar sobre este problema que se cierne sobre el amigo.

A Huacho Díaz le afecta este escándalo del Infonavit, así como problemas que hay en la Secretaria de Educación, a cargo de Juan Balam, y de la Junta de Agua Potable, en donde está Francisco Torres, entre otras dependencias.

El gobernador ha expresado que no le temblará la mano para castigar a quienes abusen del poder y no respondan a la responsabilidad otorgada. Tendrá que sacar la escoba para limpiar el desorden y poner orden en su gabinete y alguna sugerencia de cambios para la delegación de Bienestar.

El Infonavit está en llamas y se requiere apagar ese fuego de corrupción que durante años ha lesionado a los derechohabientes. Hay que investigar y sancionar a las que abusaron del poder y se beneficiaron con el influyentismo y el tráfico de influencias. Ahora sí, el gobernador requiere un extintor para apaciguar las lengüetas de fuego y que al accionarlo no le tiemble la mano.— Mérida, Yucatán.

Profesor

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