En los circos de antaño había un gran globo de metal en donde dos motociclistas se cruzaban y realizaban maniobras que dejaban a los espectadores absortos, emocionados: eran llamados los motociclistas de la muerte.

Siempre las motos han despertado la pasión y un influjo especial entre los adolescentes y jóvenes. Sin embargo, por el peligro, los padres de familias las prohibían más y sentenciaban: “La motocicleta no tiene defensa, la defensa eres tú”.

En ese tiempo había pocos accidentes por el escaso tránsito. Pero el peligro siempre acechaba. Algún motociclista podía derrapar en época de lluvia o al cruzar las rieles del tren, o algún automovilista o camionero podía chocar. Sin embargo, eran mínimos los accidentes.

Pero ahora los accidentes de motociclistas, de automóviles y camiones Va y Ven son casi a diario y las muertes se incrementan. Esto lo leemos en la prensa o lo escuchamos en las noticias. Es ya una preocupación en la sociedad que es necesario ventilar como un tema importante por tantos accidentes y muertes.

En la actualidad hay más tránsito, esto implica más autobuses, más motos, más bicicletas, más triciclos y más automóviles. Por tanto, todo se multiplica, más si la distracción, el deseo de rebasar con imprudencia, la alta velocidad y conducir en estado de ebriedad se hacen presentes. Los vehículos se convierten en auténticas bombas de tiempo.

Los motociclistas tienen fama de imprudentes. Claro, como en todo, hay también unos muy responsables, pero los accidentes se multiplican y los riesgos en las calles y las avenidas también.

Hemos visto motociclistas que rebasan a alta velocidad por la izquierda y derecha, quienes aprovechan los espacios que dejan los automovilistas detrás de un auto para escabullirse y salir por otro lado. Los motociclistas que llevan comida se unen a esos conductores de dos ruedas que realizan maniobras peligrosas, similar a los circos del ayer, y ponen en peligro su seguridad y la de los demás.

El casco es otro problema que existe con los motociclistas. La mayoría utiliza los protectores económicos e incluso objetos que únicamente les cubre el cabello y no representan ninguna protección en los accidentes.

Tal vez por el precio, muchos no hacen la inversión para adquirir un casco protector, pero no olvidar que un casco puede ser determinante entre la vida y la muerte. Es más, en algún momento, el año pasado, hubo una empresa o asociación civil que les cambiaba a los motociclistas el casco económico por uno oficial.

Sin embargo, lo que conlleva riesgos más grandes es la familia completa en una motocicleta y sin cascos. Cinco personas en una moto es ya el colmo del riesgo y, además, se deja en peligro inminente a los menores.

No es raro ver a dos niños apretujados entre el conductor y la madre que, detrás, lleva al pequeño en brazos o al no visible, porque está en el vientre. No es hipérbole, es una realidad cotidiana ver a cuatro o cinco personas, incluidos pequeños, en una moto. Pero no hay vigilancia, ni llamadas de atención o multas si hay tres personas o más y niños apretujados y sin cascos como protección.

Los Va y Ven llevan una cadena de choques contra otros automotores y atropellamientos a peatones que, incluso, han sido mortales. Algo está pasando al conducir estas unidades que están involucrándose en serios accidentes. Así como la forma altanera que algunos choferes tratan a determinadas personas, principalmente a las personas de la tercera edad.— Mérida, Yucatán.

Profesor

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