Mario Maldonado Espinosa.

Como nunca, el mundo está pidiendo paz. El propio papa León XIV en su mensaje dice que en un mundo en guerra estamos llamados a construir la paz. Es un deber construir la paz, pero la paz no se logra con violencia, sino con todo lo contrario.

Dice el sumo pontífice: “En un mundo dividido por el odio y la guerra estamos llamados a sembrar la esperanza y construir la paz”. Hace un llamado a la paz.

Y es que cada país tiene algún tipo de conflicto, en otras parte están en guerra, pero en nuestro México azota la violencia, la delincuencia y la pérdida de vidas de cientos de ciudadanos. Esta desesperante situación no nos permite estar, ni vivir en paz.

La Arquidiócesis Primada de México hace unos días condenó los asesinatos de dos funcionarios del gobierno capitalino, ¡Dejen de matar! Clamaba un obispo, mismo que aseguró que la iglesia católica no pide la confrontación, ni promover el miedo, pero resaltó que México requiere de la reconciliación. “Dejen a la población en paz. Queremos ecos de paz —dijo—. A México le urge la paz”. En ese sentido, apremia la reconstrucción del tejido social.

En contraste con lo que pasa en diversas partes del mundo y nuestro país, no todo son malas noticias, pues nuestro Estado de Yucatán fue el estado más pacífico del país por octavo año consecutivo, seguido de Tlaxcala, Durango, Chiapas y Nayarit, según el Informe de índice de Paz en México 2025, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), que proporciona una medición integral de los niveles de paz en México.

Analiza los desarrollos relacionados con la violencia y la paz en país del año completo más reciente, así como las principales tendencias y factores que impulsan la paz en México.

Con indicadores de violencia incluso bajos para estándares internacionales, un dato positivo para el panorama de seguridad en el país y un motivo de esperanza que manda un mensaje claro, que la seguridad y la paz es posible si se toman medidas de seguridad como las que se llevan al cabo en nuestro Estado.

El análisis, que retoma datos del 2023 al 2024 a partir de 5 indicadores principales: homicidios dolosos, delitos con violencia, delincuencia organizada, delitos con armas de fuego y miedo a la violencia, siendo el primero el que tiene más peso para las mediciones.

Nuestro Estado presentó indicadores mucho más bajos que el resto de entidades del país, con 1.13% en homicidios, 1.12% en crímenes violentos, 1.05% en delitos con armas de fuego, 2.35% en miedo a la violencia y 1.25% en delincuencia organizada.

Se resalta que Yucatán se mantiene en el primer lugar de estados más pacíficos desde 2023, y no solo destaca entre las entidades de México, sino que también presenta indicadores que resultan bajos en comparación con los estándares internacionales.

A nivel subnacional, el Índice de Paz Positiva México (IPPM) identifica variaciones en la resiliencia social entre las 32 entidades del país. Nuevo León, Nayarit, Yucatán, Querétaro y Sinaloa registraron los niveles más altos de Paz Positiva. En contraste, Morelos, Guerrero, Tabasco, Puebla y Oaxaca presentaron los niveles más bajos de Paz Positiva.

Desde la creación del índice, Yucatán ha registrado de manera constante la tasa de homicidios más baja del país. En 2024, su tasa de 2.2 muertes por cada 100,000 habitantes fue más de diez veces menor que la tasa nacional de 23.3. Mérida, registró la tasa de homicidios más baja entre todas las capitales estatales, con aproximadamente 1.8 homicidios por cada 100,000 habitantes.

Yucatán ha registrado la tasa de delitos con violencia más baja del país cada año desde 2019. Sigamos por ese camino, los índices son importantes pero el buen ejemplo lo es más.— Mérida, Yucatán

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@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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