Cien años son tiempo suficiente para dejar huella en varias generaciones de personas; el transcurso de un siglo permite no solo ser testigo del registro de la historia, sino también formar parte activa de sus trazos.
El Diario de Yucatán cumple la primera centuria desde su fundación, lo cual da cuenta del rigor informativo que, a través de las décadas, ha sido cimiento sólido en la construcción de una escuela de periodismo.
Por supuesto, cada uno de los diez decenios, contados a partir de 1925, ha tenido sus propias dinámicas, con acontecimientos estelares y personajes significativos. La historia es cambio y la prensa escrita es crónica del pulso de ese movimiento incesante.
No obstante, la capacidad del Diario de permanecer en el gusto de los lectores radica, en gran medida, en su lealtad hacia los principios y valores periodísticos, entre los cuales destacaría la defensa de la democracia y la libertad de expresión.
La credibilidad es la columna sobre la cual se sostiene la vigencia de cualquier medio de comunicación, y ella solo es producto del reconocimiento al profesionalismo y la dosis de objetividad necesaria con que se abordan los contenidos.
La vocación periodística auténtica ejerce como contrapeso al poder político, en el sentido de vigilar y hacer transparente el actuar de autoridades y funcionarios de la administración pública.
Para los buenos gobiernos, la prensa responsable es una gran aliada de difusión del trabajo realizado en la gestión; para los gobiernos autoritarios, la prensa seria se torna un ente incómodo que denuncia los abusos cometidos y la negligencia.
Ahora bien, la labor de contrapeso requiere de valentía para exhibir públicamente los excesos del poder. Asumir tal rol es, a la par, una defensa al sistema democrático y una muestra de lealtad a los lectores que inspira credibilidad.
El trabajo de la prensa escrita es dar testimonio del acontecer e informar a las audiencias, sí; pero al cumplir con esta misión consigue igualmente crear ciudadanos más conscientes, más sensibles a lo que ocurre en su entorno, y con mejores herramientas para tomar decisiones en su vida cotidiana.
Así, el Diario de Yucatán ocupa un lugar prominente en el curso histórico del último siglo, colocándolo como el principal medio de comunicación de la Península, y uno de los exponentes de la prensa escrita de mayor alcance en el plano nacional.
Para un periódico local —y, en este caso, regional— es fundamental el arraigo que establezca un vínculo estrecho con la tradición, la cultura y la población del lugar de origen. Por tanto, otro factor de éxito del Diario radica en su potencia e influencia como un medio cercano a los gustos, costumbres y estilo de vida de quienes vivimos en estas tierras.
Más aún, el Diario lleva al cabo una labor permanente para promover el arte, la actividad cultural, el deporte, el entretenimiento, la asistencia social de organizaciones civiles y demás aspectos de la vida comunitaria desde una visión claramente local.
Naturalmente, y sin contravenir lo anterior, el Diario de Yucatán es una ventana informativa para mantenernos al día en cuanto a lo que sucede en el plano global, creando un equilibrio valioso entre la mirada local y la noción nacional e internacional.
En diez décadas de liderazgo periodístico, no cabe duda de que el Diario ha evolucionado, superando de modo constante el desafío de responder a los cambios de época sin traicionar sus principios y valores.
Ha sido un acierto remarcable transitar hacia el modelo híbrido de periodismo que se apoya en la tecnología digital para llegar a diferentes públicos de manera más efectiva —en lo personal, sigo prefiriendo el papel impreso—.
¿Cuál será el futuro del Diario de Yucatán? Estoy convencido de que estos son solo los primeros cien años de un medio de comunicación referente por su responsabilidad y compromiso.
Creo que una de las claves en cualquier proyecto de largo aliento es imaginar que siempre es el día uno, con el propósito de preservar la pasión y esmero para hacer que las cosas sucedan de la mejor forma.
Mi sincero reconocimiento a todo el personal del Diario que contribuye a escribir la historia con profesionalismo, rigor y veracidad.
Espero seguir contando con el privilegio de escribir en este espacio muchos años más. Gracias a mis lectores por motivarme a desarrollar ideas como si —cada vez— fuera mi primera publicación en editoriales.
Muchas felicidades al Diario de Yucatán por este siglo de legado periodístico.— Mérida, Yucatán
Correo: fournier1993@hotmail.com
*Licenciado en Derecho, maestro en Administración
