El proceso electoral cuya etapa nodal se desenvolvió el pasado 1 de junio constituye un ejemplo de elección de Estado. Es decir, fue un ejercicio electoral que solamente sirvió para elevar el autoritarismo de Morena y sus aliados en el gobierno.

Como ya quedó plenamente demostrado, el voto duro de Morena y sus aliados se hizo presente y triunfó en las elecciones judiciales del pasado 1 de junio. Fueron 12.9 millones de personas que se presentaron a votar lo que representa apenas el 13% de la población registrada en el padrón electoral. Pero ese porcentaje queda reducido al 11.5% de participación, después de descontar los votos nulos y en blanco, ya que mucha gente anuló su voto a propósito como protesta por los malos manejos y manipulación del proceso.

El tema de la impartición de justicia —que todos sabemos que es el principal problema que afecta a la sociedad— no fue realmente un asunto en la agenda del ejercicio electoral.

Muchos de los candidatos ganadores no se distinguen por su experiencia profesional en el ramo judicial o bien como expertos juristas, sino que más se tomó en cuenta su lealtad con la llamada cuarta transformación.

Si miramos todo el recorrido del proceso electoral veremos que, en efecto, se implementó una elección de Estado.

Primero, hubo trampas de los poderes Ejecutivo y Legislativo en la selección de aspirantes con la famosa tómbola. Segundo, mañosamente los candidatos ganadores fueron seleccionados por Morena y sus aliados. Y tercero, indujeron la votación en favor de una lista elaborada por dichos partidos políticos.

Como quien dice armaron —la gente de Morena y sus aliados— una pachanga electoral para un solo bloque político: Morena y sus aliados. Se trata de una iniciativa del entonces presidente de la República AMLO, la implementaron desde el gobierno y votaron principalmente los simpatizantes de Morena y aliados por los candidatos impuestos por los funcionarios.

Con base en lo antes dicho, tenemos un Poder Judicial politizado. Los nueve candidatos para la Corte de Justicia de la Nación que recibieron la mayor votación coinciden plenamente con el acordeón que elaboró y difundió ampliamente el partido en el gobierno y sus aliados.

Claro que hubo protesta ciudadana. En la elección judicial se emitieron al menos 94 millones de votos para elegir a ministras y ministros de la Suprema Corte, pero 23 por ciento de los votos emitidos fueron anulados o quedaron en blanco. Este dato es importante pues de la ya por sí baja votación del padrón electoral de 13 por ciento, se deben descontar los votos nulificados.

12.9 millones de personas se presentaron a votar (Expansión, 5 de junio de 2025). Ojo, apenas el equivalente a una tercera parte de los que votaron por la presidenta Sheinbaum.

Giro

Entre otros mensajes dejados por la pasada jornada electoral, elección de Estado, nos indica que políticamente el país ha dado un giro de 360 grados y ha vuelto a caer en el mismo lugar que tenía en la década de 1970 cuando el PRI reinaba en todos los ámbitos del gobierno.

Por supuesto, hay muchas variables que explican este giro que es un retroceso democrático grave cuyas consecuencias veremos en los próximos años.

Una de ellas es la condición de pobreza que sufren millones mexicanos. En términos absolutos y relativos hoy viven más mexicanos en condiciones de pobreza que hace 50 años. Y ese es el caldo de cultivo de los gobiernos autoritarios asistencialistas. De un gobierno sin contrapesos —como enseña la historia — no se puede esperar más que retrocesos en todos los aspectos de la vida social y cultural.— Mérida, Yucatán

bramirez@correo.uady.mx

Doctor en Sociología, investigador de la Uady

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán