Roger A. González Herrera (*)

Una prueba más de que los diputados panistas, impuestos por el exgobernador Mauricio Vila Dosal, y pastoreados por el ex priísta Roger Torres Peniche, han perdido todo decoro y se han descarado como aliados de Morena, fue el voto corporativo que realizaron el martes pasado junto con los guindas y sus aliados en el Congreso local para aprobar las reformas a la Ley Orgánica del Poder Judical del Estado, la cual “recordó la antigua artimaña, que se creía desterrada, de las Juanitas” (Diario de Yucatán, defienden aval a reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial en Yucatán, 14-agosto-2025).

Como también informó el “periódico de la vida peninsular”, “uno de los principales cambios de la reforma fue establecer la posibilidad de que, en este caso, Erika Torres (quien obtuvo la más alta votación en el proceso del pasado domingo 1 de junio) ahora pueda claudicar sin dejar de ser magistrada, no aceptar la presidencia del tribunal” y “declinar al cargo para que lo asuma Hernán Vega Burgos”. O tomar posesión y luego renunciar para estudiar un posgrado en el extranjero.

De manera “extraña”, la bancada panista no discutió dicha reforma, ni justificó su voto a favor de esta modificación legal que ha sido calificada como machista al permitir que una mujer, supuestamente “electa” por voto popular, ceda sus derechos de encabezar el Poder Judicial a favor de un hombre.

Este tema, debe prender las alarmas en el panismo yucateco y en la sociedad entera, porque denota que el grupo dominante en el PAN está aliado con el gobierno guinda, ¿para proteger las espaldas al ex gobernador Mauricio Vila Dosal o para negociar favores especiales para el grupo de los “vilistas”?

El problema es que, recientemente, los “vilistas” tomaron el control del Comité Municipal del PAN en Merida con el “triunfo” de la profesora Brenda Ruz Durán y crece la sospecha de que están negociando la entrega del Ayuntamiento de la capital del Estado, como ofrenda de Mauricio Vila, al partido que fundó su amigo Andrés Manuel Lopez Obrador.

De los militantes panistas depende si permiten continuar esta negra negociación a los “vilistas” con la designación de candidatos para las elecciones de 2027. Lamentablemente, como hemos visto, dentro del PAN yucateco no existe un grupo que haga contrapeso a las imposiciones del ex gobernador y su equipo, pastoreado por quien hoy ostenta la coordinación de la bancada blanquiazul en el Congreso local.

El riesgo real para el panismo yucateco es que los ciudadanos, al notar esta estrategia perversa, retiren su apoyo al panismo y crezcan otras fuerzas políticas en la entidad.

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán

Profesor

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