En una acción por demás violenta y unilateral, el presidente ruso Vladimir Putin ordenó la invasión de Ucrania en febrero 24 de 2022 cuyo saldo actual se calcula en unos 1.4 millones de soldados muertos, 12,600 civiles fallecidos y 29 mil heridos.

Ante tan grave realidad, el dictador ruso, con 25 años en el poder, viajó la semana pasada a Alaska para exigir a Donald Trump la entrega de varios territorios ucranianos además de impedir a ese país que se una a la OTAN, entre otros requisitos para firmar un acuerdo de paz.

Trump dejó en esta ocasión su actitud provocadora y sus aparentes dotes de negociador para aceptar casi todas las peticiones de Putin, pareciera que el presidente norteamericano tiene una deuda con el líder ruso o alguna extraña relación de amistad. Lo cierto es que pareciera que una vez más desea salirse con la suya y poner sus condiciones para incrementar su ambición de poder y adjudicarse una buena parte de Ucrania, cuyos orígenes se remontan al siglo IX y que logró su independencia en 1991 luego de la disolución de la Unión Soviética.

Es falso, pues, que siempre haya pertenecido a los rusos, en algún momento fueron parte de un gran territorio que formaba junto con Bielorrusia y Rusia, pero fue a finales del siglo XVIII cuando Ucrania se fortaleció como nación con su propio idioma y cultura. Es evidente que Vladimir Putin está urgido de acciones de poder para consolidar su posición en su país. A sus 73 años ha conseguido cinco mandatos presidenciales en elecciones por demás cuestionadas con la posibilidad de reelegirse una vez más en 2030 por un nuevo sexenio.

Si su salud y estado físico lo permiten, podría llegar al 2036 con amplios poderes y posiblemente con una fortaleza de nación envidiable. Pero para ello tendrá que resolver su actual disputa con Ucrania y alcanzar un acuerdo con su archienemigo Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania.

A sus 47 años y sin larga experiencia política, Zelensky logró frenar la avaricia territorial de Putin quien con su invasión pretendía quedarse con toda Ucrania. Si bien le va y si Trump logra convencer a Zelensky y a los líderes europeos, podría adjudicarse algunas zonas de la frontera rusa-ucraniana.

Lo que el mundo no alcanza a digerir es por qué el presidente norteamericano ha sido generoso y amigable con Putin, cuya posición como dictador expansionista es de todos conocida.

Por órdenes de Putin el ejército ruso invadió y ocupó zonas de Georgia en 2008, años después en 2014 se anexó la península de Crimea, mientras que desde 2024 ocupa áreas de las regiones de Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón, en Ucrania.

Si el gobierno de Rusia consigue adjudicarse una parte de Ucrania es de esperar que en unos años más Putin se lance a invadir otros territorios, en una situación similar a la Alemania de Adolfo Hitler del siglo pasado.

Por suerte Zelensky y los principales dirigentes europeos están en contra de las pretensiones de Putin y así lo han hecho saber en su reciente cumbre con Donald Trump en Washington.

No están convencidos de que cediendo el territorio de Donbás por parte de Ucrania será suficiente para lograr un acuerdo firme de paz y contener los apetitos expansionistas de Putin. Para los europeos el futuro de Ucrania es también el de toda Europa.

Trump insistió en que Estados Unidos protegerá ampliamente a Ucrania en caso de lograr la paz.

Al parecer Rusia accedió a respetar el artículo 5 de la Carta de la OTAN en el caso de Ucrania que establece que un “ataque armado contra un miembro de la OTAN será considerado como un ataque contra todos sus miembros”.

Sin embargo, el gobierno ruso se mantiene en contra de que Ucrania se sume formalmente a la OTAN porque eso significará que fuerzas armadas de los aliados europeos se establezcan en territorios ucranianos.

En fin las negociaciones para un cese al fuego y un amplio y sólido acuerdo de paz están todavía en pañales, Trump tendrá que desplegar todas sus habilidades de negociador para convencer a ambas partes sobre los beneficios de un pacto. Y tendrá que dar garantías firmes de que no protegerá ni será blando con Putin como ha sido hasta ahora. No olvidemos que el ruso es un dictador que respalda a buena parte de los gobiernos autoritarios, entre ellos Siria, Irán, Venezuela y Corea del Norte.

Periodista

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