Los fantasmas recorren las calles de la ciudad capital y sus comisarías devorando el asfalto que descubren a su paso. Son los baches, enemigos constantes y permanentes de los conductores y transeúntes y que, además, lesionan la imagen de nuestra Blanca Mérida.
Fueron tres administraciones municipales con el mismo rostro que no pudieron cumplir cabalmente con las promesas y proyectos para la comunidad meridana, y ahora son un dolor de cabeza para las nuevas autoridades.
Es la herencia de Renán que sacude al Ayuntamiento y a los ciudadanos. Proliferación de los baches, calles en mal estado, deudas millonarias con las luminarias, parques y jardines en el abandono y demás, conforman el paquete de pendientes heredado.
Hay muchas y variadas críticas y cuestionamientos sobre estas tres administraciones de Renán por las promesas no cumplidas y el abandono de la ciudad capital y comisarías. Ahora esa sombra se cierne sobre la comunidad y es una batalla frontal que realizan desde hace un año las autoridades para devolverle a Mérida la limpieza y belleza que merece.
Los baches se incrementaron y se convirtieron en un serio peligro para todos. Urgía un plan de emergencia ante la epidemia que amenazaba las calles y la seguridad de los conductores y caminantes. Surgió el programa “Cero Baches” que busca eliminar el mal, pero la tarea es titánica y se requiere más dinero, tiempo y esfuerzo.
¿Por qué no se atendieron a tiempo las calles para evitar la erosión desmedida en el asfalto? ¿Acaso no se hubieran eliminado los baches con un proyecto “Cero Baches” durante las tres administraciones de Renán? ¿Dónde quedaron los presupuestos del bacheo en esas administraciones pasadas?
El problema era tan grave que el gobierno de Joaquín Díaz Mena implementó otro proyecto paralelo para combatir los hoyancos: Programa de Bacheo Bienestar. Sin embargo, esto se cuestiona por dos vertientes, la primera el interés de quedar bien con los meridanos para ir por Mérida en las próximas elecciones, y la otra es el costo, pues el Colectivo ¡Ya Basta! señaló que el gobierno estatal paga más del doble de bacheo por metro cuadrado que la autoridad municipal.
Lamentablemente, detrás de los baches hay un negocio que beneficia a muchos, pues es un trabajo que no tiene fin, ¿o no le quieren poner fin? No es posible que durante cada administración los baches sigan, unas autoridades buscan acabarlos, otras los abandonan. Pero los gastos al presupuesto por bacheo no terminan.
Las calles de nuestra ciudad y comisarías no se construyen pensando en la durabilidad, muchas son de baja calidad y sin los declives adecuados, y el estancamiento del agua y el tránsito vehicular carcomen más rápido el asfalto. Y luego surgen los baches y el negocio del relleno.
¿Se les pondría fin a los baches? Imaginemos a nuestra ciudad y comisarías con cero baches y calles de calidad. Se terminarían los gastos extras cada tres años y desaparecerían las áreas y departamentos de bacheo. Es posible, pero es necesario voluntad, decisión y honradez en la construcción de calles y mantenimiento.
La herencia de Renán es un dolor de cabeza para las nuevas autoridades. Hay que redoblar esfuerzos y obtener mayores inversiones económicas para lograr la ciudad limpia y sin hoyancos que merecemos. Si no hay continuidad en el trabajo y unas autoridades abandonan a la ciudad, luego todo es más difícil.
Todos debemos esforzarnos por mantener nuestra ciudad limpia y sin baches, digna para nosotros y los visitantes. En este combate contra los baches el gobierno estatal y municipal deben ir de la mano sin politiquerías, ni derroche de recursos. Ir por la ciudad en el buen sentido de la palabra, no viéndola con futurismo político o como un botín.
Ya luego los ciudadanos evaluarán el trabajo de las autoridades, quiénes trabajaron mejor y sin pellizcar recursos del bacheo para llevar a los bolsillos.
Si hay auditorías para saber si hubo fugas en las administraciones pasadas hay que darlas a conocer a la población. Los meridanos debemos estar informados del resultado de los proyectos, planes y programas de las autoridades, si se cumplieron cabalmente, si quedaron pendientes o solo hubo derroche económico. Ni silencios, ni encubrimientos, ni impunidad.
Hay que erradicar los baches del asfalto y los baches del presupuesto que también nos dejan los malos gobernantes. Los meridanos merecemos una ciudad limpia, sin baches y con autoridades honradas y comprometidas con la población. ¿Es mucho pedir?— Mérida, Yucatán
Profesor
