El suicidio es un problema grave que afecta a familias y comunidades enteras alrededor del mundo. En nuestro país y primordialmente en nuestro estado, se han identificado diversas causas culturales, sociales y económicas, que hacen aún más difícil la situación. Es por eso que necesitamos, de manera apremiante, soluciones integrales para atenderlo.

Los datos más recientes publicados por el Inegi sitúan a Yucatán como el estado con la tasa más alta de suicidio, registrando 14.2 casos por cada 100 mil habitantes. Esto debemos entenderlo como un llamado a la acción inmediata y un recordatorio para redoblar esfuerzos y encontrar mejores soluciones que protejan la vida de todos, pero principalmente de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Sabemos que no existen soluciones mágicas que acaben con el problema, pero sí estrategias efectivas que ya se han aplicado y se siguen aplicando con éxito en otros lugares en donde se ha demostrado que tanto el desarrollo social como emocional en las y los estudiantes marcan una diferencia importante en la atención a este problema, por ejemplo, en Estados Unidos, funcionan programas como los de la Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning (Casel).

Esta estrategia, conocida como Social and Emotional Learning (SEL), está diseñada para fortalecer habilidades esenciales como la autoconciencia, el control emocional, la empatía y la toma de decisiones responsables en niñas, niños y adolescentes desde la educación básica. Las y los estudiantes que participan en programas de SEL desarrollan una mayor capacidad para controlar el estrés y la ansiedad, factores que ayudan en la prevención del suicidio.

En México, es a través de la Secretaría de Educación Pública que, desde hace algún tiempo, se han integrado al sistema educativo nacional programas como el de “Educación Socioemocional”, basado en SEL, cuyo objetivo inicial es desarrollar la inteligencia emocional en estudiantes de educación básica, con la intención de mejorar el rendimiento académico y la salud mental, reduciendo en consecuencia problemas de conducta y creando un entorno escolar más sano y seguro.

En el programa educativo de nuestro país se reconoce la salud mental y emocional como parte fundamental del proceso formativo, y en él se busca crear un ambiente escolar que promueva el bienestar general de las y los estudiantes, ayudándolos a manejar sus emociones, resolver conflictos y mejorar las relaciones interpersonales.

Sin embargo, aunque el programa, a lo largo del tiempo desde su aplicación, ha mostrado algunos avances, queda claro que es necesario fortalecer las capacidades docentes para impartir los contenidos de manera eficaz.

Por ello se requiere un enfoque integral que combine acciones en educación, salud y sociedad, integrándolas con programas comunitarios y familiares. Además, es necesario invertir en infraestructura y servicios de salud mental, promover campañas de concientización, aprovechar las experiencias internacionales exitosas y fomentar la colaboración intersectorial.

La seguridad y el bienestar de todos no pueden depender únicamente de esfuerzos aislados; es fundamental que la sociedad en su conjunto participe activamente en colaboración con los tres niveles de gobierno. Así, la sociedad civil, personal educativo, de salud y el sector empresarial serán claves para construir un entorno seguro y de oportunidades. Porque solo a través de la suma de todas y todos podremos garantizar que ninguna persona se sienta sola o sin opciones para su futuro.

En Yucatán, donde nuestra herencia cultural y la cohesión social han sido pilares fundamentales para el desarrollo, existe un gran potencial para establecer redes de apoyo efectivas que protejan a nuestras infancias y adolescencias.

Este tema no es solo un desafío de nuestro tiempo, es una oportunidad para demostrar que sabemos y podemos responder a las adversidades con unidad y trabajo colectivo. Porque cuando protegemos a nuestras niñas, niños y adolescentes, estamos protegiendo el futuro de esta tierra.

Juntos, con esfuerzo, con diálogo y con el compromiso de todos, podemos seguir construyendo un Yucatán donde todas y todos encuentren el apoyo y la esperanza que necesitan para vivir en plenitud. Ese es el reto y esa es la meta que debemos hacer realidad.— Mérida, Yucatán

Exprocurador de Justicia y exfiscal general

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