¡Vaya espectáculo tan deprimente en el Senado! donde los ánimos se encendieron para dar paso a la agresión verbal y algunos golpes entre dos senadores de diferente partido político e ideología. Aunque he de decir, que no deberíamos sorprendernos del todo, porque lo que ha estado ocurriendo en nuestro querido México ya se veía venir desde hace un buen tiempo. El problema está en que se han dejado crecer las diferencias entre los grupos políticos e inaceptable que se tenga que llegar a las agresiones personales.

Discusiones se han dado. Es imposible que todo sea perfecto. Lo malo es que existe tal agresividad en quienes ostentan el poder y tienen la mayoría, que no son capaces de razonar y por lo tanto no dialogan. Para ellos, no existe oposición.

Olvidaron muy pronto como llegaron, comprando votos de la gente a la que les ofrecen recursos provenientes de los impuestos de los causantes, pero también de pactos con el CO, aunque lo nieguen. Ese señalamiento es algo que debería preocuparnos; el que se nos etiquete de tener un narco gobierno que apoya a dictadores no es algo que nos eleve como nación, ni como gobierno, y sí nos ofende ciudadanos.

Tuvimos la oportunidad de enderezar el rumbo, pero la maldad de un solo hombre, todo el odio que sembró, aparentemente triunfó.

Tampoco es para ufanarse como obtuvieron la mayoría calificada en las Cámaras, una mayoría que los ciudadanos no les dimos en las urnas. Tuvieron que amenazar a algunos individuos de otro partido, con sacar los expedientes en poder del gobierno y denunciarlos.

Así obtuvieron su mayoría que ha permitido acelerar la destrucción de nuestras instituciones. El miedo a perder sus posesiones y la falta de valor para defender a México los hizo navegar en la cobardía a quienes cambiaron de colores partidistas.

Es curioso, pero en la mañanera de la señora presidente, con frecuencia despotrica contra la oposición y los etiqueta como PRIAN. Se le olvida a la señora que su patrón, el que le prestó el cargo, salió del partido que más odian, pero además, el Movimiento de Regeneración Nacional ha agregado a lo peor del PRI.

Así, Morena es con esas joyitas de la política un verdadero PRIMOR; algo de lo que más que ufanarse deberían avergonzarse. Como vergüenza debería darles el triste zafarrancho en el Senado. Y todo por la testarudez, intransigencia de un individuo a quien le quedó muy grande el cargo de presidente del Senado.

Un individuo con un largo historial de violencia, mentiras, agresiones. ¿Pruebas? Se encuentran circulando videos donde lo exhiben y muestran la falsedad de su “humildad”. De vivir en un sencillo departamento de vecindad porque “no tenía dinero” a exhibir su nueva propiedad que no corresponde a la cacareada “austeridad republicana”. Austeridad que ha resultado tan falsa como el amor que dicen tener por México.

Claudia Sheibaum habla de porros, señalando a otros partidos para desviar la atención de los graves problemas que tiene nuestro México. ¿Ya no se acuerda cuando andaba con la vestimenta al estilo chico-ché? Y con el pelo corto y chino ¿o era peluca?

¿Activista o agitadora social?

Lo repudiable, es que se utilice un espacio oficial —la mañanera— para distraer a los ciudadanos.

Y no convencen porque afortunadamente existen personas bien informadas de temas que se exponen; gente conocedora, especialistas, no aprendices de lo que se informa en una plataforma de gobierno.

La presidente del país no debe tomar partido en un problema como el que se presentó en el Senado. Quien gobierna debe hacerlo para todos los mexicanos no para un grupo o para un movimiento.

Nadie desconoce el comportamiento de algunos políticos que se asumen como defensores de la Patria, cuando la realidad muestra lo contrario. No nos debe sorprender que lo sucedido en el Senado haya dado la vuelta al mundo.

En estos tiempos, la noticia “vuela” a través de las redes. Nos debe preocupar la clase de individuos que están participando en política sin representar dignamente a los ciudadanos, mucho menos al país.

Quién no recuerda aquella época cuando a la niñez se le educaba con una materia llamada civismo. Quienes pertenecemos a esa época, nos entristece ver cómo se ha modificado la estructura social. El saludo a la Bandera se hacía con gran respeto; lo mismo que al momento de entonar el Himno Nacional. Eran momentos donde la emoción nos invadía al ser parte en un acto cívico.

A través del Civismo aprendimos las normas o reglas del comportamiento. En la actualidad vemos que el respeto se va extinguiendo al igual que las buenas maneras. ¿Acaso no se dan cuenta los políticos que hay una niñez y juventud que observa? ¿Se consideran dar un buen ejemplo con su actuación? No solo es tener valor, sino también valores.

Periodista

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