José Antonio Gutiérrez Triay (*)
“Los dioses nos robaron el tesoro de esas almas de niños que se abrían a la vida y al bien, cantando en coro… Allí fue… la mañana era de oro, septiembre estaba en flor… ¡y ellos morían!”— Amado Nervo, Los Niños Mártires de Chapultepec (1902)
Qué hermoso era escuchar la galanura de tambores y clarines en las escoletas para el desfile del 16 de septiembre. Marcharíamos por las principales calles y luego una parada cívica en el parque principal en donde se dirían loas, con vibrante oratoria, a los iniciadores de la independencia.
Banderas y guirnaldas tricolores por doquier con música mexicana para la verbena en la ceremonia del Grito frente a Palacio Municipal. Llegaban los conscriptos con gran marcialidad portando la bandera nacional que luego entregarían al alcalde para la ceremonia.
Todo era emocionante, como que septiembre traía otros olores y colores previos al otoño. Así se nos impregnaba el nacionalismo con devoción a la Patria, además de las actividades escolares que lo reforzaban. Lo que más emocionaba era la narración de la epopeya de los Niños Héroes, con poemas, representaciones dramáticas en el escenario de nuestra escuela primaria.
Así como dicen que la Guadalupana sirvió para evangelizar a todo un pueblo, los Niños Héroes acrecentaron el nacionalismo desde nuestra niñez. Nación es espíritu, país territorio, hay que diferenciar.
Precisamente en estos días patrios de pureza nacionalista, aparece la información que desde la Armada de México ocurre una traición con oficiales de alto rango que utilizaron el prestigio de la institución y recursos del erario para financiar el contrabando huachicolero. ¡Qué tristeza, qué decepción en este genuino mes! Nuestra Armada siempre ha gozado de prestigio, incluso con los gringos, razón porque preferían a los marinos y no a la infantería del ejército para confiarle operaciones delicadas.
Desde hace algún tiempo han surgido ataques verbales del gobierno norteamericano hacia el nuestro, acusándolo de narcoestado, por supuesto que se les ha contestado y pedido que agreguen pruebas a sus declaraciones. En estos días, una vez más aparecen las pruebas de corrupción ahora con el famoso huachicol encubierto desde Semar con oficiales. No para ahí, a través de Latinus existen narraciones que manchan a Andy López Beltrán, hijo de expresidente y a un vástago de gobernador de Sonora. Puede ser que estos hechos, aunque no oficiales, sean las pruebas solicitadas, aunque en un lenguaje político.
Los suicidios o muertes accidentales de algunos de los involucrados por manchar a su institución defensora de la Patria, en este preciso mes dedicado a ella, nos recuerdan lo que ocurrió con el Mariscal Romel a quien Hitler ordenó su suicidio porque su actitud significaba una amenaza, lo acusaban de conspiración contra el Führer. Romel, el Zorro del Desierto, escuchó dos opciones: beber veneno o enfrentar un juicio popular. Optó por la primera. Se despidió de su familia acompañada de los dos generales portadores de la orden. Su muerte ocurrió en un apartado lugar; se oficializó como un derrame cerebral y sin autopsia incineraron su cuerpo. Hitler, consciente de la popularidad de Romel ordenó un día de luto nacional. Así se las gastan en todas las latitudes y tiempos los del poder. Nada nuevo bajo el sol.
AMLO, con sus triunfalistas declaraciones que durante su sexenio se acabó con el huachicol y que los políticos de Morena no son corruptos, con los acontecimientos de los últimos días, quedó evidenciado una vez más, dicen lo contrario. Todos son iguales, como en los gobiernos del pasado que tanto detracta.
Llama la atención las entreguistas declaraciones de gobernadores de oposición a la presidente Sheinbaum en este tan mexicano mes. ¿Será un ejemplo para sus homólogos morenistas cuando llega la hora de las definiciones? El Augusto Adán ha perdido la cuantía de sus acciones en la bolsa de Valores de la Política por aquello de La Barredora y demás apariciones.
Por otra parte, se recuerda aquella velada amenaza de la niñez al decirnos: Te lo digo Juan para que lo escuches Pedro, cuando se le aplicaba un castigo a algunos de los hermanos o compañeros que transigía la educación de entonces que determinaban padres y maestros. Así parece con la llegada de la flota más poderosa del mundo frente a Venezuela —aunque en aguas internacionales— esperando algún pretexto para lanzarse contra Maduro en esta “Guerra Tibia” donde las tres grandes potencias: USA, Rusia y China parecen tener Patente de Corso para invadir los territorios que no les son afines en sus zonas de influencias.
Por todas partes escuchamos la música tradicional mexicana, anuncios de platillos de lo nuestro. Hasta en el extranjero hay ambiente mexicano. Las embajadas y consulados reciben recursos adicionales para conmemorar la mexicanidad con los paisanos y sus descendientes en el extranjero. Miles de compatriotas con poder adquisitivo viajan a Las Vegas por sus atractivos espectáculos y casas de juego. Los empresarios saben de ese turismo y aprovechan promover funciones de box con el ídolo de los últimos años, el Canelo Álvarez, y demás paisanos en el deporte de los puñetazos. Razón por la que algunos amigos que tuvieron la bondad de leer el artículo anterior sugieren para los turistas yucatecos añadir jocosamente al cartel de lujo, además del Alito-Noroña, la revancha tan esperada entre los juniors, Víctor Cervera y Dafne López, pero también se sugiere otra entre el machetero de Cenotillo, Edgardo Medina y el Zorro de Motul por el campeonato peso Pasto de la Seder.
Aquí en mi tierra estaré en un baile por los 155 años de Progreso y Recreo para convivir con los amigos y estar en las otras actividades programadas por el municipio, siempre acompañado de la familia, porque estos días, para nosotros, son de la Matria, también.
¡Viva México!— Espita, yucatán
Escritor, docente y cronista de Espita
