Mario Maldonado Espinosa (*)
Don Juan tenía 65 años, trabajó muchos años de su vida, por fortuna en el transcurso de los años pudo tener un patrimonio y algunos ahorros. Sin embargo, debido al trabajo nunca tomó en serio revisar su salud, hasta que un día estando trabajando le dio un infarto fulminante. Ese fue el inicio de un conflicto familiar, que seguramente tardará un buen tiempo antes de que los juzgados determinen a quién le corresponde o a quiénes se les quedaría todos los bienes que logró acrecentar. Todo ello se hubiera evitado si don Juan hubiere dispuesto a través de un testamento el destino final de lo que toda su vida había trabajado. Esta lamentable situación hizo que la familia, sus hijos y parientes, se pelearan, la familia, que él mantenía unida, se dividió por la falta de herencia clara.
Las disputas de herencias son una de las causas más comunes de conflictos familiares, y pueden generar tensiones irreparables entre los miembros de una familia. Por esa causa, hay familias que dejan de hablarse de por vida, y, lo peor, integrantes de familias que guardan mucho rencor, a falta de la voluntad explícita del fallecido.
A menudo hemos escuchado casos sorprendentes de familias, con dinero o sin muchos recursos, que se pelean por la herencia de un familiar fallecido.
Hijos que se enfrentan con los padres sobrevivientes o entre los propios hijos y hermanos. Los pleitos son casi siempre por bienes materiales, propiedades o incluso por las decisiones tomadas por el difunto en caso de haber un testamento, empero, de esto último muy poco se puede hacer, ya que el legítimo propietario ha dejado constancia ante una autoridad el destino final de sus bienes, sean muebles, inmuebles o económicos.
Estos enfrentamientos pueden dejar cicatrices emocionales profundas. Cuando uno no tiene el conocimiento o la madurez para resolver y aceptar una situación como esta, se vive casi siempre con la desconfianza y la decepción muchas veces. Al final de todo, lo que debe prevalecer es la voluntad del fallecido cuando existe un testamento de por medio.
En Yucatán, y en muchos lugares, el mes de septiembre es considerado como el mes del testamento, un testamento que debe tomarse en serio para evitar malentendidos. Dejando un testamento se pueden evitar muchos enfrentamientos y conflictos familiares.
La vía más segura para que una familia no se vea afectada por los conflictos de herencia, y evitar una guerra familiar, es dejando un testamento. Cuando no hay la voluntad expresa de los bienes, entonces éstos quedan intestados. Y aunque haya un testamento, los pleitos y problemas no quedan exentos, ya que sucede que el difunto no dejó un testamento claro o actualizado, esto ocasiona que los herederos no estén de acuerdo con cómo se debe distribuir la herencia. Por eso, es importante dejar hecho un testamento en vida y actualizado.
El pleito aflora también cuando los familiares sienten que no han recibido lo que se merecen o que un hermano o hermana ha recibido más que ellos.
Otro aspecto es que si la persona fallecida dejó deudas sin saldar, lo que puede generar desacuerdos sobre cómo se deben afrontar.
Aun cuando exista un testamento, los herederos pueden tener diferentes opiniones sobre el valor o la importancia de ciertos bienes.
Ante todo ello, se debe estimar el valor que tiene un testamento, que este sea planificado y que exista la comunicación siempre para evitar sorpresas o molestias posteriores. Debe ser un testamento claro, nombrar a los beneficiarios de cada bien, ser específico para no mal interpretar la última voluntad y si hay cambios definidos en la vida de quien va a dejar la herencia como matrimonio, nacimiento de hijos u otra circunstancia, mantenerlo actualizado. Hay que hablar abiertamente y explicar las razones. El testamento es un desafío, pero es la mejor herramienta legal, la muerte no debe ser un terreno fértil para la discordia familiar. Hacer un testamento no significa que alguien se va a morir. ¡Significa que quiere vivir con tranquilidad!— Mérida, Yucatán
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Twitter:@mariomaldonadoe
Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa
