Delegación normalista yucateca con Lucía Topolansky, viuda del presidente José Mújica, exsenadora y exvicepresidenta de la República Oriental del Uruguay
Delegación normalista yucateca con Lucía Topolansky, viuda del presidente José Mújica, exsenadora y exvicepresidenta de la República Oriental del Uruguay

“Toda mi vida ha sido y será siempre la lucha política y social… Yo soy de territorio, ando en reuniones barriales orientando, analizando, aconsejando, que es lo que me queda hacer porque otros compañeros del movimiento (Frente Amplio de Izquierda) son los que ya toman las decisiones; también asesoro al Parlamento conectada desde mi casa. Creo que la democracia comienza con saber escuchar a la gente”, nos dice de inicio con voz suave y fraterna Lucía Topolansky, la viuda del ex presidente José Mújica, exsenadora y exvicepresidenta de la República Oriental del Uruguay.

La visita a la chacra (parcela agrícola) donde reposan las cenizas de Pepe Mújica fue uno de los momentos culminantes de un viaje de trabajo que realizamos hace algunos días a Uruguay, como referimos en la primera parte de esta colaboración.

Desde la llegada a Montevideo acariciamos la idea de visitar la chacra de Pepe Mújica y de saludar a Lucía, a sabiendas de lo difícil que era lograrlo.

Pero nos encontramos con que Pablo Caggiani, una suerte de Viceministro de Educación y que nos había atendido afablemente en el principal evento académico protocolario, es un funcionario muy cercano a Pepe Mújica, a su viuda y a la gente que está pendiente de la chacra, por lo que uno de nuestros anfitriones me indicó que podía dirigirme a él. Sin protocolos ni subterfugios, ofreció gestionar la visita, la cual se aprobó y tuvo la gentileza de llevarnos hasta el histórico sitio, ubicado en las inmediaciones de Montevideo.

Aunque para muchos parezca algo increíble, ocurre que la chacra o parcela de cultivos donde se encuentra la pequeña vivienda de estas personalidades mundiales carece de vigilancia policiaca, militar o cualquier otro dispositivo de seguridad. Si bien la viuda de Pepe Mújica vive relativamente sola, ella es celosamente cuidada y asistida por las familias de los otros agricultores que la rodean, así como por miembros de su movimiento muy cercanos a ella y al fallecido mandatario.

Todos le llaman simplemente Lucía. La tratan sin reverencia alguna pero conviven e interactúan intensamente con ella mostrándole un inmenso cariño y una gran deferencia hacia lo que representa como la luchadora inquebrantable que ha sido durante su dilatada existencia (ya tiene 85 años y espera vivir más años porque es de familia longeva).

Lucía salió por la puerta de la chacra a recibirnos sonriente y afable. Reunidos en la intimidad de la pequeña y acogedora casa donde vivió con Pepe Mújica durante más de 35 años, la ex Senadora nos sorprendió con su sencillez, sabiduría y compromiso inquebrantable con el pueblo.

Nos atendió durante poco más media hora y nos habló de los mayas y sus conocimientos avanzados, de los últimos momentos de la vida de su esposo, de sus tareas como activista política de territorio y de barrio, de sus labores como asesora del Parlamento uruguayo.

“Se aprende mucho con la gente, me gusta reunirme con ella, lo hice durante muchos años y ahora lo he retomado. No hay nada que supla el contacto mano a mano y una rueda de conversación… pienso que la comunidad siempre hay que estarla recreando, porque el mundo está viviendo mucho individualismo, y por eso mismo hay mucha soledad”, dice con naturalidad y convicción Lucía Topolansky, un verdadero ícono político-ideológico para la inmensa mayoría de los uruguayos.

Hablándonos sobre su vida con Pepe Mújica, Lucía recuerda que cuando ambos salieron de la cárcel al término de la dictadura militar, el 30 de marzo de 1985 participaron en una “mateada” en la calle (tomar mate, un auténtico ritual en Uruguay): “utilizamos un carrito y dos micrófonos para escuchar a la gente tras largos años de encierro, porque teníamos la necesidad de reconocer de nuevo a nuestro pueblo.”

Refiere la señora Lucía que cuando ella y Pepe Mújica llegaron a instalarse a su chacra, la gente los veía con extrañeza: “parecíamos sapos de otro pozo”, dice con fino humor. Pero cuando Pepe es electo diputado, luego senador y finalmente Presidente, y “decidimos quedarnos a vivir en la chacra, hasta los que no votaron por él se sentían orgullosos de que por primera vez un Presidente de la República viviría junto con los otros miembros de este barrio agrícola.”

Cuando habla de la sencillez y de la austeridad que siempre los ha caracterizado, Lucía recuerda que Pepe Mújica planteaba esta reflexión: “¿Por qué el Presidente debe vivir mejor que los otros? No, el Presidente debe vivir como vive el promedio de la gente. Me hacen la fama de que soy un Presidente pobre, pero no soy pobre porque tengo lo que preciso, no requiero más”.

Con los ojos visiblemente empañados, comenta las últimas semanas y días de Pepe Mújica. A pesar de su enfermedad avanzada, nos refiere que ambos pudieron asistir a la celebración del triunfo del nuevo Presidente Yamandú Orsi, del Frente Amplio de Izquierda, y a su toma de protesta en el Palacio Legislativo el primero de marzo de este año. Y expresa: “Él se fue tranquilo, porque vio el triunfo, porque los compañeros habían cumplido.”

Al despedirnos de manera afectuosa, Lucía Topolansky tuvo la gentileza de mandar, desde la puerta de su vivienda, un saludo fraterno a la presidenta Sheinbaum: “Querida Claudia: acá estoy con unos coterráneos suyos que tuvieron la gentileza de visitarme por cuestiones de educación. México y Uruguay siempre unidos, América nos precisa a todos.”

Visiblemente conmovidos y en medio de un clima invernal de 10 grados, los integrantes de la delegación normalista yucateca se despidieron cálidamente de Lucía, impregnados por una mezcla de asombro, admiración y esperanza.— Mérida, Yucatán

*Doctor en Educación. Exdirector de la UPN en el Estado; Director de la Escuela Normal Superior de Yucatán

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