A pesar de la tarea titánica de la alcaldesa meridana por erradicar los baches, éstos siguen proliferando y se convierten, una vez más, en un dolor de cabeza para los automovilistas, choferes, motociclistas, ciclistas y transeúntes, y en preocupación también de la primera edil.
Las lluvias y las fugas de la Junta de agua Potable, en algunas partes de la ciudad, encharcan las calles, obstaculizan el trabajo de bacheo y estimulan el apetito de los devoradores del asfalto.
En los últimos meses las diversas brigadas de bacheo cubrieron una parte de los baches, pero las agua y el movimiento vehicular han abierto nuevos y destapados los cubiertos, y esto se convierte en un circulo vicioso de nunca acabar y un gran reto del proyecto “Cero Baches”.
Hay calles en donde los baches se multiplicaron nuevamente y los conductores los sortean y avanzan en zigzag, además son sorpresivos cuando las aguas los tapan y encubiertos esperan al conductor, y más peligrosos cuando ya crecen en tamaño y profundidad.
¿Qué sucede que muchos de los baches ahora están descubiertos y son una amenaza cotidiana? ¿Hay calidad en el material de relleno o son paliativos momentáneos, de unos días, para que con el agua y el uso nuevamente todo se desvanezca y surja nuevamente el agujero?
El bacheo es un mal que se arrastra en cada administración. Se deja crecer y la epidemia es inevitable. Ninguna autoridad ha realizado un proyecto que combata en serio los hoyancos y construya calles de calidad. Es más, el bacheo se convierte en un negocio redituable, pues no se acaban con los hoyancos y el presupuesto sigue fluyendo.
Así, después de tres años, la autoridad municipal retoma nuevamente el plan de bacheo, reparación de calles, alumbrado y limpieza de la ciudad. ¿Qué se hizo entonces en la anterior administración?
Nueve años hizo Renán Barrera Concha en el gobierno municipal meridano y no pudo detener el avance de los baches, ni dar mantenimiento a las calles. Si en ese largo tiempo hubiera creado, desde el primer año, un proyecto de “Cero Baches”, las calles no estuvieran así, en mal estado y con tantos hoyancos.
Esta herencia deja la plaga de baches y calles deteriorados que sufren hoy los meridanos. En algunos lugares son tan peligrosos por su tamaño que los vecinos ponen llantas o cubetas como advertencia. En el interior del estado algunas personas siembran plantas e incluso los rellenan de cemento.
Por la cercanía del Día de Muertos no faltarán los vecinos creativos que puedan utilizar esos hoyancos para enterrar y cocinar los pibes.
El exceso de baches y el estancamiento del agua por las lluvias y fugas de la Japay muestran que las calles en nuestra ciudad capital y comisarías no están construidas con material de calidad, ni con los declives adecuados. El agua se estanca, no va directo a las rejillas. ¿Hay o no supervisión en las construcciones de calles y avenidas y en el relleno del bacheo?
Legado
La herencia de Renán: el abandono de calles, parques, jardines, deuda por las lámparas y demás, son un gran problema para las actuales autoridades municipales, pues hay que redoblar esfuerzos y seguir gastando del presupuesto.
Una pregunta importante: ¿Qué pasó con el dinero supuestamente utilizado en los programas de bacheo en las administraciones de Renán, si no se cumplió con el cometido en las calles meridanas, ni en las comisarías?
La alcaldesa está en apuros por el reto que tiene ante la no agradable herencia recibida. Hay mucho por hacer. Los baches retornaron y son nuevamente prioridad ante el deterioro de las calles y el peligro que representan.
Las autoridades municipales y el gobierno estatal, pues el gobernador está apoyando a la autoridad municipal en el bacheo de las calles, deberán redoblar esfuerzos en su compromiso por acabar con los depredadores del asfalto. El trabajo es arduo, pero si hay coordinación entre las autoridades municipales y estatales y deseo de cumplir con el compromiso, sin ambiciones ni competencias partidistas, los ciudadanos se beneficiarían al lograr cero baches y calles de calidad. Al tiempo.—Mérida, Yucatán
Profesor
