“El ajedrez requiere de la planificación en sus movimientos antes de una partida, porque cada movimiento puede alterar el curso del juego hacia su meta. Así son las acciones humanas”.— Uvencio Blanco Hernández en “Filosofía y Ajedrez una Interacción Compleja”
Don Rafael y su hijo Uriel veían los noticiarios alarmados por las trágicas inundaciones en el territorio nacional, por algo que ahora llaman el monzón mexicano.
Molesto por el nombre adjudicado a ese fenómeno natural, ya que a su decir son puras imitaciones, recordó que cuando él acudía a la escuela primaria, los monzones ocurrían principalmente en la India y Ceilán, hoy llamada Sri Lanka y el sudeste asiático. Uriel precisó que a las lluvias torrenciales que afectan la vida de millones de personas con inundaciones, hoy se les llama monzones y se agrega el apellido del país o la región donde ocurren. La diferencia de la temperatura entre la tierra y el mar genera cambio en la dirección del viento con sus variables. No confundir con los temporales tropicales o ciclones. El término monzón proviene de árabe “mawsim” que significa estación o temporada y puede provocar también tiempos secos. Los ciclones tropicales son tormentas intensas que se forman sobre las aguas cálidas, y los monzones son vientos estacionales y traen lluvias y cambio climático.
Ambos concluyeron que eso era lo de menos, lo importante era ayudar a los mexicanos en desgracia, en muy frágil situación en todos los sentidos. Preguntó Uriel: y ¿el famoso Fonden dónde está?
¡Murió por la Patria!, así de literal lo debes tomar, había excesiva corrupción de los neoliberales, por eso nuestro Sr. presidente decidió eliminarlo por el bien del país, dijo a su joven e inquieto vástago. Ambos eran clasificados como chairos en el pasado cercano, pero Uriel explicó a don Rach estar ya decepcionado.
Recordó el joven que las grandes agresiones de la naturaleza han ocasionado problemas y cambios políticos, cuando por desastres y la falta de apoyos perentorios, la sociedad desesperada recurre a todo lo que pueda para poder comer, cubrirse y un techo para guarecerse después de haber perdido su patrimonio. Todo aquello, aunado a la complicidad, corrupción, desidia o incapacidad del Estado mexicano en materia de seguridad, hace surgir a los que se hacen justicia por mano propia con la rapiña y emerge el caos. Cierto que aparecen también grupos organizados para realizar lo que las autoridades no pueden, y es la propia ciudadanía que aprende a organizarse sin el Estado. Desde luego que no faltan los opositores que ven en aquellas desgracias sus áreas de oportunidad para retornar. Es peligroso, se abona a la inestabilidad política. Sobre eso andamos junto con los problemas de inseguridad criminal y el surgimiento de nuevos ricos para un gobierno pobre.
Don Rach insiste que el Fonden murió por la Patria, algo así como si fueran los Niños Héroes. Había que acabarlo porque era un nido de corruptos que sangraban al erario nacional
Uriel cree que lo correcto, en ese caso, era investigar y expropiar los bienes de esos malos mexicanos en lugar de desaparecer una institución que permitiera actuar con la rapidez que requieren estos casos. No hay ningún corrupto del Fonden tras las rejas y menos que haya devuelto lo que se robó a la nación, al contrario, todos sabemos que ahora usan la camiseta guinda en sustitución de la tricolor y con eso están protegidos.
Uriel explica a su padre, que, en 1985, cuando aún no nacía, pero que se ha documentado, porque él va con el siglo, hubo un terrible terremoto en la capital del país y el Estado no tuvo la capacidad para atender la urgencia, entonces los ciudadanos lo hicieron, no bastó con las visitas a las zonas de desastre del entonces presidente De la Madrid. La sociedad civil cobró la factura en las elecciones de 1988 con Cuauhtémoc Cárdenas y el Maquío que despertaron a la sociedad de su letargo. Tuvieron que recurrir al fraude cibernético electoral para hacer presidente a Salinas de Gortari y empezó a cobrar fuerza la descomposición del partido hegemónico, que después de un gobierno de transición como el de Ernesto Zedillo, tuvo que entregar el poder a otro partido.
Si a lo anterior ponemos la inseguridad pública reinante y la corrupción descubierta en miembros de la élite morenista, la presidenta camina al filo de la navaja, se podría entender como crisis de gobernabilidad. La juventud, como Uriel se decepciona y eso resulta ser muy grave.
En nuestra tierra, según publicaciones del Diario en entrevistas con expertos académicos, la calificación que otorgan al primer año de gobierno es de 6 para pasar de panzazo. El doctor Othón Baños expone que este gobierno nada más administra, no avanza. En un café progreseño dicen los asistentes que trajeron una draga gigantesca que no draga y el único dinero para la obra es el del préstamo del gobierno anterior, porque la federación aún no apoquina. Al decir que coincidía con lo expresado, Uriel comentó a su padre, que él como muchos jóvenes vieron un año muy gris en materia económica, que sólo se ilumina con los policromados ternos de las mestizas en las fiestas patronales y concursos de belleza que parecen ser las políticas de gobierno más sobresalientes.
Don Rafael apoyó lo dicho por su hijo y externó su preocupación por la posible llegada de huracán a nuestro territorio, aunque este parece ser benévolo y está por concluir el periodo, aún no termina el temor, ¿Cómo se atendería el fenómeno y sus secuelas?
El gobierno de don Joaquín me recuerda al del presidente Madero, quien se rodeó de las rémoras del pasado para gobernar y no pudo, nadie se puso la camiseta para construcción de la democracia mexicana, como tampoco lo hacen para el Renacimiento Maya hasta convertirla en una falacia, comentó a su hijo don Rach, y concluyó diciendo que el actual gobernador fue un gran “campañero” y nos hizo crear muchas esperanzas, diciendo también que le da el beneficio de la duda para los próximos, en el caso de que lleguen.— Espita, Yucatán
Escritor, docente y cronista de Espita
