La juventud es, esencialmente, la etapa de las rebeldías. Porque, al ir conociendo el mundo, muchos jóvenes perciben que la historia va por un camino equivocado y constatan las grandes injusticias de nuestra sociedad. En consecuencia, esta situación provoca un rechazo natural, un deseo de cambio, una rebeldía totalmente justificada.
Sin embargo, podemos darnos cuenta de que el sistema actual de gobierno en México, dominado por el partido de Regeneración Nacional (Morena), cuyo líder y fundador es el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), usa mil mañas para desalentar ese impulso creador juvenil, intenta convertir a los jóvenes en títeres e instrumentos fácilmente manipulables al servicio de una cultura no solidaria y sin horizontes.
De hecho, existe la percepción de que la autollamada “Cuarta Transformación” (4T) tiene como uno de sus objetivos deslegitimar a la “Generación Z”, a los nacidos entre mediados de los años 90’s y 2012 y su convocatoria a una marcha nacional para exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y un alto a la violencia e inseguridad en el país.
El temor de la “4T” y, específicamente de la presidente, Claudia Sheinbaum Pardo, aparentemente, es que la convocatoria de la “Generación Z” escale como en otros países en protestas masivas contra su gobierno de malos resultados y que se convierta en un movimiento social. El activismo de esta Generación ha tirado gobiernos en otros países (como en Nepal, Perú y Madagascar) y, en otros, ha provocado cambios sustanciales.
Si bien, en otras latitudes, las demandas de la “Generación Z” han sido en temas concretos como la lucha contra la corrupción, el cambio climático, la justicia social, la deuda estudiantil y la falta de oportunidades económicas, en México se centra en que se ponga un alto a la violencia y a la estrategia de Morena de “abrazos y no balazos”, que ha sido un fracaso total, al grado de que, solo en el sexenio de AMLO, el total de víctimas de homicidio doloso y feminicidio fue de casi 200 mil casos, además del debilitamiento de las instituciones de seguridad y de atención a las víctimas.
La convocatoria del 15 de noviembre es también respaldada por el “Movimiento del sombrero”, fundado por el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo y que promueve una política de mano dura contra la delincuencia y la corrupción.
En Mérida, la convocatoria es a reunirse a las 9 de la mañana en el Monumento a la Patria en Paseo de Montejo y marchar hasta el Palacio de Gobierno en la Plaza Grande para exigir un alto a la violencia y a la inseguridad en el país y justicia por el asesinato de Carlos Manzo, así como que se haga efectiva la consulta de revocación de mandato de Claudia Sheinbaum. Se ha pedido a los asistentes vestir playera blanca y llevar un sombrero como símbolo de respeto y de luto.
Los jóvenes de hoy están cansados de discursos vacíos y de promesas que no se cumplen. Los jóvenes no son el mañana, sino una realidad que cada día actúa por cambiar el rumbo de la historia. La juventud es una fuerza transformadora y no una masa manipulable. Por eso, en esta marcha del sábado, se ha enfatizado el carácter apartidista de la misma y se espera la participación de manera libre y democrática de miles de personas, sin intereses mezquinos de por medio.
Ya es hora, dijo una vez John F. Kennedy, “de que surja una nueva generación de dirigentes nuevos, de hombres (y mujeres) que se enfrenten a nuevos problemas y nuevas oportunidades”.
Y continuando con el espíritu de ese llamado, agrego: que no estén cegados por antiguos temores y trivialidades, hombres y mujeres jóvenes que puedan desechar los viejos lemas, las viejas ilusiones y suspicacias. Que la antorcha pase a manos de una nueva generación.
Vale la pena reflexionar en esas palabras y participar en la marcha del día sábado 15 de noviembre, estamos a tiempo de salvar a México.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
rogergonzalezh@hotmail.com
Profesor
