“Entonces, debe ser convento, no ‘exconvento’”, dice el articulista
“Entonces, debe ser convento, no ‘exconvento’”, dice el articulista

Desde hace unos meses se empezó a instalar una estructura para iniciar la restauración de los techos de los portales adosados a la espadaña del templo del convento de San Antonio de Padua, en Izamal. Y en las últimas semanas se ha continuado con la delimitación del área que se trabajará colocando en lugar visible una manta que indica que el gobierno del estado invertirá ahí trece millones de pesos, llamando mi atención que al sitio le llaman “exconvento”, lo cual motiva estas líneas pues en el complejo conventual habitan frailes franciscanos.

Llamar al centenario edificio exconvento ha sido común últimamente: así se lo presentó el gobernador del Estado a la presidenta de la República hace unos meses cuando ésta estuvo en Izamal en una reunión de trabajo. Y también es utilizado el término por las autoridades municipales con frecuencia.

La imagen que ilustra este comentario muestra claramente lo que comentamos…

Debemos mencionar que el convento de San Antonio de Padua fue fundado en 1549 por los frailes menores de la Orden de San Francisco de Asís. Es Santuario de Nuestra Señora de Izamal, Reina y Patrona de Yucatán.

La encomienda apostólica a los misioneros fue la de evangelizar a los habitantes de estos lugares para convertirlos al catolicismo. No se desgastaban los seguidores de San Francisco encerrados entre los gruesos muros del majestuoso convento golpeándose el pecho, ayunando, rezando Maitines, etc., sino que más salían a la comunidad y a los pueblos de la periferia convocando a los mayas, conviviendo con ellos, predicándoles el Evangelio, etc.

Y esta labor de difundir la Sagrada Palabra, organizar grupos de apostolado, impartir los Sacramentos, celebrar la Eucaristía, es lo que hasta el día de hoy hacen todavía los frailes Franciscanos en Izamal. No son frailes de encierro, de clausura, sino que son mendicantes, activos misioneros, servidores en el célebre edificio, pero también predicadores extramuros.

Sus oficinas y áreas de descanso están en el convento, claro, y el de Izamal es el único en Yucatán habitado hoy —todavía— por frailes franciscanos. Por eso es correcto decir Convento de Izamal.

Cierto que de 1821 a 1948 la parroquia fue atendida por sacerdotes diocesanos. Pero al llegar a Yucatán el arzobispo don Fernando Ruiz Solórzano gestionó el regreso de la Orden Franciscana a Yucatán, llegando éstos a Izamal en julio de 1948, habitando de nuevo el convento como hasta hoy, aclarando que los hijos de San Francisco residentes acá y con otros Franciscanos que misionan en Campeche, Tabasco, Chiapas y Quintana Roo conforman desde 1995 la Provincia de San Felipe de Jesús.

Pero, insisto, si el complejo conventual es ocupado y atendido por frailes Franciscanos, de carne y hueso, es que su casa es el convento y no “exconvento”, como ha sido denominado con frecuencia.— Izamal, Yucatán

Cronista de Izamal

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