Las autoridades emanadas de Morena parecen empeñadas en acabar con la ganadería en Yucatán, pues, en lugar de emprender acciones serias y científicas para combatir la plaga del gusano barrenador, que se ha extendido por todo el territorio Estatal, inventan trampitas caseras para combatir a la mosca propagadora de las larvas que generan gusaneras en el ganado.
Los “genios” de la Secretaría de Desarrollo Rural, encabezados por el exalcalde de Cenotillo, Edgardo Medina Rodríguez, han tenido la “fabulosa” idea de promover trampas caseras para capturar a las moscas, elaboradas con material reciclable y cebos apestosos con insecticida.
La colocación de las trampitas, que fue llamada pomposamente “estrategia integral”, fue puesta en marcha en el Rancho San Rafael, en el municipio de Cacalchén, ante la presencia de altos funcionarios estatales y federales, incluyendo al Presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, Willian Monforte Marfil.
Cabe decir que, gente seria del sector ganadero, ha propuesto la construcción de un laboratorio especializado para producir moscas estériles, en coordinación y con asesoría de científicos de la Uady para combatir la plaga del gusano barrenador, dicha estrategia se ha demostrado que ha sido ampliamente efectiva.
Sin embargo, no se concreta, quizá porque no es prioridad del gobierno del denominado “Renacimiento Maya” o por la falta de capacidad de gestión del actual titular de la Secretaría de Desarrollo Rural.
No creo sea un problema de falta de presupuesto, sino de creatividad y de disposición para redireccionar el gasto público y dejar de derrochar en cosas superfluas y apoyos clientelares.
Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que la ganadería yucateca se enfrenta a su peor situación en décadas, aparte de que no hay datos precisos sobre el total del hato ganadero a falta de un censo, además del desorden en el registro y aretado del ganado y del hecho de que, con esta administración, se relajó el esquema de control en la movilización del ganado. Incluso, comerciantes ganaderos, cercanos a la “4”, capturaron las funciones de las autoridades sanitarias en su propio beneficio, al grado de contar con papelería oficial y aretes de ganado en sus escritorios particulares.
Por otra parte, el actual director de ganadería, Luis Cepeda Cruz, no parece interesado en desarrollar consensos entre los ganaderos, más bien, es un funcionario que polariza al sector productivo, por su pasado como dirigente de la Ugroy, de donde salió con acusaciones de fraude. Cabe decir que, por sus servicios electorales a Morena, fue “purificado” como muchos priistas de negro pasado que actualmente forman parte del gobierno del Estado.
El gobernador Joaquín Díaz Mena ofreció rescatar la ganadería y promover el repoblamiento del hato. Meta que no alcanzará si sus funcionarios no se ponen las pilas y si no dejan de jugar a sus experimentos caseros, poniendo trampitas de moscas en los ranchos y si continúan dividiendo al sector ganadero y persisten en ser gandallas al “llevar agua a su propio molino”, es decir, a enriquecerse a costa de acabar con la ganadería.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
Profesor
