Atrás han quedado festejos, el bullicio de las fiestas decembrinas, de pasar momentos agradables con familia y amistades. Un año más para agradecer a Dios por todas sus bendiciones.

Ver la luz de un nuevo día en un año que inicia, debe ser motivo de gratitud por el privilegio de la vida, de poder contar con nuestros seres queridos.

Ser parte en un nuevo año, significa una gran oportunidad para seguir adelante con nuestras actividades cotidianas, pero también es un buen momento para hacer una evaluación de lo que ha estado ocurriendo en el país.

Es tiempo de enfrentar la realidad, porque lo que suceda en nuestro México nos afecta a todos y pretender ignorar la situación del país, es no querer a México.

Hemos sido testigos del desmantelamiento de las instituciones, de la imposición de supuestos representantes del pueblo, que no representan más que a los intereses de la élite corrupta que hoy gobierna.

Hombres y mujeres que fueron comprados para formar una mayoría en los Congresos. Individuos que son una verdadera vergüenza para un país como el nuestro, con una historia de lucha y convicciones.

Que no se crea que un partido es mejor que otro, no, porque no es cosa de partidos políticos, sino de individuos cuya moral es la que está en duda. Las personas con o sin preparación muestran lo que son cuando traicionan sus principios. Cuando son capaces de mentir, robar y traicionar.

Lo mismo les da mentir a los ciudadanos que robar descaradamente y peor aún, llegar a cometer traición sin que les importe dañar lo más preciado que tiene un país: sus instituciones.

Nos han estado robando descaradamente sin que nada se los impida. Nos han estado mintiendo en todo. Y como siempre ocurre, hay despistados que se creen las mentiras, engaños y burlas que desde un púlpito se utiliza para idiotizar al que se deja.

La evaluación de lo que en siete años ha estado en nuestro país, no es para satisfacción de nadie. Porque un gobierno que empieza por destruir instituciones sin justificación alguna solo demuestra su temor no su poder.

Utiliza el poder que cree tener por haber ganado elecciones, pero al atentar contra los contrapesos, demuestra su miedo a ser enjuiciado por traición a la patria.

Un verdadero patriota vela por los intereses de la Nación, de nuestra Nación, no se comporta sirviendo a intereses mezquinos que pretenden cambiar el rumbo de la vida democrática del país al sembrar odios entre los ciudadanos, así como imponer ideologías que nada tienen que ver con ningún mexicano.

Empobrecer a un pueblo y pretender someterlo a los intereses e ideología de quienes han llevado a sus pueblos a la desgracia, es una verdadera traición que no se debe tolerar y menos de quien juró servir y defender a la patria.

La Banda Presidencial se lleva con honor y las palabras que se expresan en el juramento que se hace, no es un discurso más, sino que es un compromiso; por lo tanto, la lealtad que no se demuestra al ejercer el cargo, debe ser motivo de enjuiciamiento.

Quien gobierna un país, comete un error muy grande que es el de sentirse dueño de todo.

Eso es lo que está sucediendo en nuestro México con la llegada de individuos que se formaron en el desorden, en la quema de pozos petroleros, en el desprecio a las reglas establecidas, a las instituciones que sirvieron al país y por supuesto a los mexicanos.

Desprecio sí, a todo lo que por tantos años se construyó para la buena marcha de un país como el nuestro. Y para lograr la destrucción utilizaron de todas las artimañas posibles porque eso es lo que hacen los traidores, difamar, mentir y victimizarse.

La ideología que se pretende imponer por quienes ocupan cargos en nuestro gobierno especialmente en educación, resulta un atentado en la formación de la niñez mexicana. Y se debe parar.

Hay mucho qué hacer por nuestro México. Recuperarlo es lo que debemos hacer; para lograrlo debemos mantenernos unidos. Desarrollar ideas, unir esfuerzos. No promover lucha de clases ni dividir.

El 2026 está iniciando y debemos prepararnos para defender nuestra tierra con amor y decisión. Vale la pena luchar por México, por el país que deseamos para nuestros hijos y nietos. La juventud está mostrando su inquietud porque este país es el suyo, y no sería justo dejarles un lugar como Cuba o Venezuela.

Las dictaduras ya hicieron demasiado daño al mundo. Esos regímenes deben ser destruidos. No olvidemos que México, nuestro México, tiene futuro: el que merecen nuestros niños y jóvenes.

Hay que empezar a construirlo hoy, todos unidos.

Periodista

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