En las primeras semanas de este apresurado 2026 resulta imposible no hablar del arrebatado Donald Trump, a raíz de su operativo militar del 3 de enero en Venezuela y por cumplir su primer año de gobierno el 20 de enero.
Con todos sus aciertos y errores, Trump ha dejado constancia que desea gobernar Estados Unidos e influir sobre el mundo entero durante cada minuto de sus cuatro años de administración.
A diferencia de su primer periodo presidencial de 2017 a 2021, en esta ocasión el mandatario no ha dejado a títere sin cabeza pero además no hay tema interno de su país o internacional en el que no participe.
En su primer año de gobierno ha tenido logros importantes como el acuerdo de paz entre Hamás e Israel por la disputa de la Franja de Gaza y la captura espectacular del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa.
En migración sus números son impresionantes con más de 350,000 personas deportadas en un año, pero los excesos de sus cuerpos policiacos, en especial el ICE, han sido devastadores, lo que ha provocado enorme malestar en buena parte de la población norteamericana.
Este año se esperan tiempos más difíciles para los inmigrantes indocumentados porque las autoridades pretenden ir a buscarlos hasta sus hogares y escondites, lo que causará un tremendo daño moral a las miles de familias que han llegado a Estados Unidos en las décadas recientes.
La economía es otro punto controversial para Trump: el crecimiento del PIB en el 2025 fue moderado con un 2.5 por ciento, aunque el tercer trimestre mostró un atractivo 4.3% de incremento contra el mismo periodo del 2024.
La creación de empleos el año pasado ascendió a 584 mil nuevas plazas, muy por debajo de los 2 millones que fueron creados durante el 2024. La agresiva política de aranceles y las acciones dis- ruptivas en su estilo de gobernar han causado incertidumbre y falta de confianza entre los inversionistas.
No obstante las arcas norteamericanas se enriquecieron de manera sorprendente por el cobro de aranceles que sumaron 264 mil millones de dólares en el 2025 contra 77 mil millones el año anterior.
Los mercados bursátiles han crecido de manera sostenida en los últimos meses, lo que presagia que en 2026 podría iniciar la recuperación económica que tanto ansía y promete Donald Trump.
Pero es sin duda en el terreno político donde el líder norteamericano tiene con el Jesús en la boca a gran parte de sus electores y prácticamente al mundo entero.
Los intentos por apoderarse de Groenlandia así como de modificar el gobierno
socialistas de Cuba y el posible ingreso de fuerzas armadas en México para combatir el narcotráfico, son solo algunos de sus agresivos planes que promete llevar a cabo para beneplácito de sus seguidores.
Pero este año ha quedado claro que Trump no es todopoderoso ni infalible, se equivoca con frecuencia en sus decisiones y por fortuna algunas las corrige o deja pasar el tiempo para emprenderlas con distinto enfoque.
Ahí está el caso reciente de Groenlandia: anunció nuevos aranceles contra los países europeos que se oponen a su plan y amenazó con una intervención unilateral de la isla polar porque dijo que “el mundo estará más seguro si Estados Unidos la controla”.
Pero no esperaba la reacción firme y unida de los dirigentes europeos quienes se opusieron tajantemente a la acción del inquilino de la Casa Blanca y cerraron filas en torno a Dinamarca, la dueña actual de Groenlandia.
Algo parecido ha sucedido en el conflicto Ucrania-Rusia. Trump no ha podido empujar un acuerdo final a pesar de una supuesta cercanía con Putin, hasta el líder Volodímir Zelensky ha sido firme cuando Estados Unidos ha querido imponer acuerdos en donde contempla ceder varios territorios a Rusia.
En cuanto a México también Trump ha reculado en varias ocasiones, tanto en el tema de los aranceles como en sus intentos abiertos de ingresar a territorio mexicano para atrapar a los líderes de los cárteles.
Ha sido hasta cierto punto respetuoso de la presidenta Sheinbaum, a quien en muchas ocasiones la ha elogiado, sin embargo ha precisado varias veces que en México gobiernan los cárteles y no la mandataria.
Estaremos muy atentos al 2026 porque podría ser el año clave para México en su compleja relación con Estados Unidos.
O bien el gobierno Trump termina por llegar a nuevos acuerdos firmes en los temas comerciales, migratorios y del narcotráfico, o por el contrario acabamos bien peleados y confrontados.
Como sabemos Trump es impredecible, polarizante, ególatra, aunque a la vez pragmático.
jhealy1957@gmail.com
Periodista
