¿Usted lee? ¿Cuál es su libro favorito? ¿Cuál es el libro o autor que más ha impactado su vida? El entrevistado clava la vista en el piso, se mete las manos en los bolsillos, se acomoda el pelo o se truena los dedos. Balbucea alguna excusa: “no tengo tiempo”, “leía, pero hace mucho que ya no”. Lo peor es mentir: “Mi libro favorito es la Biblia”, “me gusta mucho uno que habla de superación personal y financiera, pero ahora mismo no recuerdo cómo se llama”.

Estas letras no se tratan de condenar los hábitos de nadie —los hábitos lectores o aquellos que nos distancian de las obras literarias—, sino de lanzar otras preguntas necesarias: ¿Es verdad que leer es para todos? ¿Todos deberían leer por disciplina, así como integrar a su vida los hábitos de ejercitarse o comer sano?

De los libros y el hábito de leer diremos lo que toque decir dependiendo desde dónde miremos. Diremos que la literatura es un reflejo de la vida misma, que es un espejo; diremos que la lectura es una práctica esencial para la vida, que creemos en su aporte vital, o que no la creemos indispensable. Diremos que leer relaja y distrae, o diremos que aburre y que no es para todos; debatiremos sobre si leer te hace o no una mejor persona, y soltaremos respuestas vagas, determinadas por nuestros interlocutores y la impresión que deseemos causar.

Ahora yo haré lo dicho, pensando en usted, quien me lee: la realidad es que leer no nos hace mejores. Hay sobrados ejemplos de personas de moral cuestionable con vastas bibliotecas y un impresionante currículum lector; sin embargo, lo incuestionable es que la lectura nos otorga oportunidades de crecimiento personal que ningún otro hábito aportará a nuestro desarrollo; la forma en que cada quien ponga en uso estas herramientas, depende de cada uno.

¿Por qué entonces la insistencia en la promoción de la lectura? Sin dudarlo un segundo, podemos enumerar ventajas que, más allá de ser lugares comunes, son beneficios reales para la calidad de vida de la sociedad en general:

1) Leer fomenta la empatía. Al habitar a través de personajes puntos de vista diferentes al nuestro, contextos diversos y experimentar conflictos que más allá de la ficción nos hacen cuestionarnos sobre nuestra propia humanidad, aprendemos a habitar otras realidades y mirar de una manera más auténtica y compasiva las circunstancias de otros, pero también las propias. 2) Leer ejercita el pensamiento crítico. Si bien no toda obra literaria tiene como objetivo proporcionarnos información concreta sobre temas precisos, de manera natural la lectura nos invita a recorrer mundos y tópicos que de otro modo sería más difícil visitar. Eventos históricos, contextos sociales, alegrías y sufrimientos expuestos en las páginas de un libro pueden convertirse en realidades cercanas aunque nos sean ajenas. 3) La lectura puede contribuir de manera efectiva a ejercitar nuestra capacidad de concentrarnos. Arrastrados como vivimos por la corriente de la inmediatez, tomar un libro y dejar de lado nuestros teléfonos, tabletas o apagar el televisor, puede fortalecer —aun haciéndolo en pequeñas dosis— nuestra capacidad de enfocarnos de forma pausada en temas y situaciones que requieren más atención que los contenidos breves y efímeros propuestos por otros medios. 4) La lectura es ideal para relajarnos. En un famoso estudio de la universidad de Sussex, el neurocientífico David Lewis afirma que sólo se necesitan seis minutos de lectura para reducir los niveles de estrés hasta en un 68%. El ritmo cardíaco se ralentiza y los músculos se relajan. Así que sentir sueño mientras se lee no debería ser sinónimo de fracaso, sino tomado como un beneficio en la batalla que muchos libran para serenarse durante las noches y conciliar el sueño.

Está ya próxima la edición 2026 de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, Filey, que se ha consolidado como una de las más importantes de México después de 14 años de celebrarse bajo el auspicio de la Universidad Autónoma de Yucatán. Participar de sus actividades puede ser una gran forma de acercarse a títulos y autores, antojarse de los temas que se proponen desde una infinidad de corrientes y ángulos. Las presentaciones de libros de poesía, cuentos y novelas son una gran forma de despertar nuestro interés por los títulos que se promocionan. El programa es amplio y consultarlo puede resultar abrumador, pero todos conocemos a alguien que puede orientarnos hacia los eventos que encajan mejor con nuestro perfil y preferencias. Las redes sociales son buenas aliadas en esta tarea. El programa completo puede consultarse en el sitio oficial, filey.org.

Para quienes vivimos y trabajamos cerca de los libros, alejarnos de prejuicios en relación con lo que es “buena o mala literatura” puede resultar menos intimidante para los lectores potenciales, quienes muchas veces ven inhibida su curiosidad por nuestras ínfulas de intelectuales o el esnobismo que pulula en las redes sociales. En las ferias hay de todo y para todos: participar será una experiencia que difícilmente se pueda lamentar.

¿Usted lee? ¿Cuál es su libro favorito? ¿Qué beneficios le aporta la lectura? Después de este mes de marzo, puede que estas preguntas sean más sencillas de responder para más personas. Ese debe ser el reto. Nos vemos en la Filey.— Mérida, Yucatán

Licenciada en Periodismo y maestra en Relaciones Públicas; exfuncionaria del Ayuntamiento de Mérida y del gobierno del Estado

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