Molesta, es cierto, pero no podemos negar que la situación lo amerita y que esto (la marcha del 8M, las pintas en monumentos y el derribo de vallas) es como un grito de auxilio en una sociedad indiferente a la problemática de la creciente violencia contra la mujer y las niñas y ante un gobierno sordo y criminal, que prefiere pactar con los narcos a poner orden, que ofrece “abrazos y no balazos” a los delincuentes, a quienes exige “se respeten sus derechos humanos” y ante una presidenta (Claudia Sheinbaum) que mintió, porque dijo que, con ella, llegaron todas y que ni siquiera recibe a las madres buscadoras en Palacio de Gobierno y que está más interesada en que su partido (Morena) se perpetúe en el poder con su retrógrada “reforma electoral” y que no propone leyes para proteger a las mujeres, menos acciones eficaces y contundentes para respaldar sus luchas y demandas.
Duele decirlo, pero se justifican esas formas de manifestarse, pues, en México, la violencia contra las mujeres persiste como una crisis crítica, con datos que reflejan una incidencia sostenida de feminicidios y diversas formas de agresión de género al inicio de 2026. De acuerdo con reportes recientes basados en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) el año inició con un registro oficial de 54 víctimas de feminicidio. Recordemos que se registraron entre 721 y 725 víctimas de feminicidio durante todo el año anterior (un promedio de 1.9 feminicidios por día).
Por otra parte, las estadísticas del Inegi y otros organismos de monitoreo indican una prevalencia generalizada: aproximadamente 7 de cada 10 mujeres de 15 años y más han experimentado al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida. Solo entre enero y septiembre de 2025, se reportaron más de 377,000 casos de violencia contra mujeres en diversos ámbitos. En 2024, más de 10 millones de mujeres fueron víctimas de acoso en entornos digitales. Entre enero y febrero de 2026, ya se contabilizan 340 reportes de mujeres desaparecidas en el país.
Lo más alarmante es que se estima que más del 90% de los delitos contra mujeres no son denunciados ante las autoridades.
A pesar de ser considerado uno de los estados más seguros del país, Yucatán ha registrado recientemente un incremento atípico en la incidencia de violencia de género y feminicidios. El estado cerró el año 2025 con un registro de entre 10 y 11 feminicidios. Esta cifra representa el nivel más alto registrado en la entidad en los últimos 11 años, con un aumento superior al 40% respecto a 2024.
Según la última Endireh del Inegi, el 71.4% de las mujeres yucatecas de 15 años o más han experimentado algún tipo de violencia (psicológica, física, sexual o económica) a lo largo de su vida. Yucatán se ha ubicado en el 6o. lugar nacional en proporción de mujeres casadas o en unión que han sufrido maltrato por parte de su pareja a lo largo de su relación. El 46.6% de las mujeres han vivido violencia en espacios públicos, ocurriendo mayormente en calles, parques y transporte público.
Colectivos feministas han denunciado que el gobierno estatal (emanado de Morena) ha desmantelado la estructura de apoyo y protección a la mujer, conocidos como los Centros Regionales Violeta (CRV), que eran espacios de atención integral establecidos durante la administración del panista Mauricio Vila Dosal, para brindar apoyo gratuito a niñas, adolescentes y mujeres en situación de violencia.
Estos centros, operados por la Secretaría de las Mujeres (Semujeres), ofrecían servicios especializados en áreas claves: asesoría jurídica, atención psicológica, trabajo social y empoderamiento económico. Dichos centros, se instalaron en diversos municipios estratégicos como Mérida, Hunucmá, Yaxcabá y Temax para facilitar el acceso fuera de la capital del Estado y formaron parte de una estrategia más amplia, que incluyó la creación de un Instituto de la Mujer en cada uno de los 106 municipios del estado y las “Brigadas Violeta” para llevar servicios a domicilio.
Todo eso, cegado por su partidismo, lo desmanteló “Huacho” Díaz Mena, como lo hizo con el Programa “Médico a domicilio”, creado por la administración panista de Mauricio Vila y como trató de hacerlo con el “Va y ven”.
Ante este panorama, ya es hora de que el sanfelipense deje sus innumerables viajes a eventos de su partido o al extranjero, para codearse con los ricos rancheros texanos, que deje la guitarra y las vaquerías y se ponga a trabajar de verdad a favor de las mujeres. Muchas de ellas, molestas, grafitearon mensajes grotescos contra el gobernador en monumentos del Paseo de Montejo, haciendo referencia a su supuesta fruslería, la misma cortedad de resultados de su gobierno.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
rogergonzalezh@hotmail.c om
Profesor
