¡Despierta!, grita una cantidad inaudita de durmientes.— Juan Miguel Zunzunegui, en “Falsificar la Historia”
Un grito desesperado en multitudinarias marchas con millones de participantes, desde Saint Paul, Minnesota, hasta varias regiones del mundo. Son protestas contra las políticas inhumanas de Donald Trump hacia los migrantes y la guerra en Irán, fundamentalmente.
Nunca pensamos que volvería a surgir un gobernante enajenado como Hitler, y asomaron varios, pero no en el país más poderoso de la Tierra, el de la “Excelsa Democracia”. Me recordó aquella novela Best seller de Ira Levin, llevada magistralmente a la pantalla grande y protagonizada por Gregory Peck, un cazador de nazis que descubre un complot para clonar al antisemita dictador alemán y dar continuidad a sus conquistas.
La película es de ciencia ficción, desde luego, y drama que nos impactó, pero más lo fue la novela, y eso que la leí en forma condensada en un exlibris de mi padre. Vale la pena reencontrarla en las plataformas para reflexionar acerca de esos transformadores en las que subyace, “Que las masas oprimidas sedientas de libertad deben seguir siendo oprimidas, solo que con historias diferentes”, (Zunzunegui dixit). Y v.gr. Venezuela.
Cuando las tropas nazis invadieron Polonia con fines anexionistas, se inició la II Guerra Mundial. Los otros países permanecían contemplativos, hasta entonces, aun cuando desde 1935, Hitler violó el Tratado de Versalles que había logrado el armisticio de la I guerra. Reorganizó un poderoso ejército, aún prohibido en los acuerdos, con lo que el Führer se anexó otras provincias. También lo hizo en forma pacífica con Austria, su país natal. Churchill y otros estadistas, vieron que nada saciaba la voracidad alemana y se inició la más salvaje de las guerras en la humanidad.
Hoy, nuevamente, existe esa contemplación. El presidente norteamericano, siempre boquiflojo, presume que su fuerza militar es invencible. Pone al mundo en peligro de otra gran conflagración, más catastrófica que las anteriores.
Inquieta pensar que, si surgiera, nuestro país tendría qué participar, ya no enviando un escuadrón de pilotos como en los años cuarenta del siglo anterior, porque ahora somos socios comerciales y se deberá defender ese privilegio. No sólo se recurrirá a nuestras fuerzas armadas, sino, ante el llamado del “acero aprestad y el bridón” a nuestra juventud se le premiará con un “sepulcro para ellos de honor”. Se utilizará la otra cara de la historia, la que fanatiza para la defensa de los intereses de la Patria, los que realmente pertenecen a las élites del país.
Entonces, no solo se sufrirá de pobreza extrema, sino se llorará por la pérdida de un hijo o nieto a quien nada compete lo que decida Trump. Por supuesto que esta nada más es una conjetura, pero no es del todo descabellada.
Obra en favor del mundo que Trump no contaba con una acrecentada oposición en su propio territorio, no todos los electores están de acuerdo con él y aquello puede repercutir contra el conservador Partido Republicano durante la próxima contienda. También existe un gran número de supremacistas blancos fanatizados en el vecino país. Así que la moneda estaría en el aire.
Sería el propio electorado quien lo frene. Sin embargo, es tan impredecible ese personaje de novela, que podría mandar al diablo a las instituciones electorales y convertirse en el gran dictador, so pretexto de amenazas internacionales e internas de los “odiosos latinos” a su país que, según dice, es América.
No todas las monarquías son absolutistas como antaño, las hay constitucionales, como tampoco todas las repúblicas se rigen en esencia con El Espíritu de las Leyes de Charles-Louis de Secondat Montesquieu, con su teoría de la división de poderes. México, por citar un caso, fue conocido como la Dictadura Perfecta con su República Imperial o Cesarista en los años dorados del PRI y sus ascendentes.
Cuando apenas aparecían indicios de su conversión en una auténtica República Federal, gracias a lo cual llegó AMLO al poder, durante su sexenio hubo retrocesos a la vida democrática, a lo que doña Claudia parece dar continuidad.
Cuando nos preguntamos quién manda en México, a veces, y en asuntos de menor importancia, parece ser la titular del Poder Ejecutivo. La vemos dar pasos hacia adelante en cuanto a su independencia, pero luego retrocede más.
Aquello nos destantea, pero el caso es que se está dejado todo planchado para retornar a las épocas del priismo más conspicuo.
Al ver el sainete armado para rechazar la Reforma Electoral y luego su plan b, me pareció que la señora presidenta jugó “pierde gana” al no darle gusto a López Obrador. Increíble que los “maiciados” PT y PVEM, se hayan rebelado. Todos sabemos que el gobierno les da vida artificial. De ese hecho puede deducirse que doña Claudia se amarró bien los calzones para decir al jefe máximo: Ni modo, nos jod…
El caso es que, después de aquel acontecimiento doloroso para la 4T, han surgido muchos trascendidos. El que más resuena es que el senador Luis Donaldo Colosio Rojas irá a la gubernatura de Sonora por MC y la de Nuevo León para el priista alcalde de Monterrey. De confirmarse, ya doña Claudia estará fortaleciéndose con alianzas estratégicas para afianzase en el poder.
Su contraparte, también interviene y envían a Rafael Marín, quien como de nuevo delegado de la Segob en Yucatán, actuará como aquellos procónsules porfiristas, en forma plenipotenciaria y, haciendo a un lado a todos, determinará las candidaturas regionales en los próximos comicios de 2027. Pero, además, trae la encomienda obsesiva de apoderarse a sangre y fuego de la alcaldía de Mérida como trofeo de caza. Veremos lo que dirán los ciudadanos de la capital votando y cuidando su voto como saben hacerlo.
Realmente lo que digan los delegados como el señor Marín, será poco creíble. Ellos traen instrucciones precisas de lo que deben hacer y lo lograrán contra viento y marea, si los ciudadanos lo permiten.
La información procede de los círculos del poder o más bien de la clase política siempre tan observadora y comunicativa cuando quieren que algo trascienda.
¡No kings!— Espita, Yucatán
Escritor, docente y cronista de Espita
