Edgardo Arredondo Gómez (*)
Luchar no te convierte en un héroe.— Wonder Woman
La mayor ilusión de Steve Rogers, un chico originario de Brooklyn era unirse al ejército norteamericano para participar en la II Guerra Mundial, pero fue rechazado por su escuálida figura. Entonces, participó en un proyecto experimental donde después de ingerir un suero se convierte en un súper soldado con una fuerza, agilidad y resistencia sobrehumanas. Al final del conflicto bélico sufre un accidente y para evitar perder el proyecto secreto lo someten a un proceso de criocongelación. Décadas después es rescatado por los Avengers para liderarlos en la época moderna. Creado por Joe Simon y Jack Kirby en 1941, el Capitán América es uno de los superhéroes más emblemáticos de Marvel Comics. Como suele suceder, es un adalid de la justicia y el honor. El uniforme con los colores de la bandera norteamericana: azul, rojo y blanco, una estrella blanca en el pecho, barras verticales en blanco y rojo en el abdomen. La máscara que a la vez es casco con una letra “A” en la frente. Como única arma un escudo circular fabricado con una aleación de vibranium, capaz de absorber, almacenar y disipar energía cinética, vibraciones y ondas sonoras…, un artilugio indestructible. El Capitán América es líder y forma parte de los Avengers junto a Iron Man (Tony Stark), Thor, Hulk (Bruce Banner), Viuda Negra (Natasha Romanoff) y Ojo de Halcón (Clint Barton). Este grupo de superhéroes protege al planeta de cualquier forma animada de invasores que pongan en peligro al mundo.
Pero no solo es Marvel, también está La Liga de la Justicia, de DC Comics: Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Green Lantern, Aquaman y Martian Manhunter.
Pero pasemos al mundo real. La versión que tenemos ahora del superhéroe americano es de un sujeto de 79 años, nada musculoso, de hecho: regordete; su uniforme suele ser una traje negro, camisa blanca que pelea con un prominente abdomen, corbata roja. No hay casco, suele utilizar una gorra blanca de beisbol, que oculta un arma secreta: su cabellera color zanahoria…, hay quien dice que es un peluquín…, hay quien dice es natural. Está provisto de una verborrea que pareciera interminable. Es el presidente número 47 de los Estados Unidos, tambien fue el 45; ahora con una versión tipo Matrix reforzado. Responde al nombre de Donald Trump y vamos a nombrarlo el Capitán Planeta.
A diferencia del Capitán América, no posee un escudo de vibranium, un martillo como el de Thor, la armadura de Iron Man o el lazo de la verdad de Wonder Woman. Sus superpoderes descansan en tener a su disposición el mayor potencial bélico del mundo. Con un presupuesto de $831,500 millones de dólares. Cuenta con la flota aérea más grande, con más de 13,000 aeronaves, incluyendo cazas, bombarderos y helicópteros de ataque; cerca de 1.4 millones de militares activos, más de 13,000 aeronaves, 11 portaaviones y un arsenal nuclear de aproximadamente 6,800 ojivas; más de 11 portaaviones y 83 destructores. Cuenta con cerca de 1.4 millones de militares en servicio activo y aproximadamente 800,000 reservistas. Por si fuera poco, tiene una de las mayores reservas de armas nucleares, con cerca de 6,800 ojivas. Pero, además repartido en bases militares en Oriente Medio y Europa.
Al Capitán Planeta le gusta incendiar alguna parte del mundo y sin apagar el fuego encender otra. En su discurso le gusta mencionar que ha resuelto ocho conflictos armados, al grado de hacer un berrinche de niño cuando el premio Nobel le fue otorgado a Corina Machado, que lamentablemente fue a cedérselo a la Casa Blanca.
Las supuestas “guerras resueltas” por Trump incluyen tensiones entre Israel y Hamás, Armenia y Azerbaiyán, Camboya y Tailandia, Israel e Irán, la República Democrática del Congo y Ruanda, India y Paquistán, Egipto y Etiopía, y Serbia y Kosovo. Pero hay más, su controvertida intervención en Venezuela; el amago un día sí y otro también de intervenir en México para combatir los cárteles, cuando es claro que no se discute su aporte tecnológico a la causa.
Recientemente Trump encabezó la cumbre “Escudo de las Américas” en Miami, reuniendo a líderes latinoamericanos aliados para lanzar una coalición militar contra los cárteles de la droga y reducir la influencia de China en la región. La iniciativa según se dijo, reforzar la seguridad regional y combatir la inmigración ilegal. Los invitados fueron gobernantes de derecha, con las notables ausencias de México, Colombia y Brasil en clara referencia a ser considerados de izquierda. Una selección basada en cuestiones ideológicas.
Y ahí estaba el Capitán Planeta con esta especie de liga de la justicia. Las imágenes tan significativas de un presidente imperial con mandatarios lamentablemente en un papel de lacayos. Los chinos no lo dejaron pasar y días después circuló un video con la frase interrogativa: “¿Escudo de las Américas o grilletes de las Américas?”. La animación muestra a un águila calva (símbolo de EE.UU.) con traje, presidiendo una reunión de pequeñas palomas blancas que representan a los países latinoamericanos. La presidenta de México se comunicó con sus homólogos de Brasil y Colombia, suponemos que para comentar este intento de desplante. La verdad, qué bueno que no se les invitó a esta especie de “Beso del Diablo”.
Y es que así no es, no puede violentarse al mundo en aras de acciones de equidad y justicia. Bien por la forma de responder a las arengas de Trump y en esto hay que ser enfáticos, cuando diga que “México es el epicentro del narcotráfico”, hay que responder y sin titubeos: “Estados Unidos es el epicentro del consumo de drogas”, y esto debe ser la bandera e insistir que dejan de pasar armas y que haga algo para combatir la adicción a las drogas en sus ciudadanos, porque es claro que éstas no se van dando brinquitos al entrar por la garita de San Isidro hasta llegar a las manos de los consumidores.
Sin demanda no hay oferta, principio básico de mercado donde los productores no fabrican algo que nadie quiere comprar. Una necesidad o deseo del consumidor de un producto ilícito impulsa la creación de empresas criminales para asegurar el producto.
Y así, el Capitán Planeta está desatado en Medio Oriente, donde un siniestro aliado: el maléfico Netanyahu anda desinformando al antihéroe de los arsenales de sus enemigos. En este mundo en vías de desestabilizarse, hay dos mirones que por ahora son de palo: un Putin entretenido en su guerra con Ucrania y un Xi Jinping con un ojo en Taiwan y el otro en su economía.
¡Y ahora!: ¿Quién podrá defendernos?..— Mérida, Yucatán
Médico y escritor
