Hay personas que pasan años cuidando a sus padres mayores en silencio. Siempre hemos escuchado estas historias de hijos que se dedican en cuerpo y alma al cuidado de sus padres.

Las leyes civiles y de familia establecen que la responsabilidad es bidireccional. Los padres tienen el deber legal de alimentar, cuidar y educar a los hijos menores de edad, y a su vez, los hijos tienen obligaciones jurídicas de obediencia, respeto y ayuda económica hacia sus padres en la vejez o estado de necesidad. En efecto, así como existen responsabilidades de los padres hacia los hijos como proveer alimento, vivienda, salud y educación integral, lo cierto es que también hay responsabilidades de los hijos para con los padres.

Con el paso del tiempo los hijos —tal y como lo hicieron los padres— aprenden nombres de medicamentos y el horario en que deben suministrarse todos los días; ya de por sí el manejo de la casa y las responsabilidades de las familias son absorbentes, también hay que dedicar ese tiempo a los padres.

El cuidar a un padre es muy difícil y a veces hasta desgastante para quien lo hace, siempre está pendiente, tener que organizar bien sus horarios, dormir, estar atentos siempre, hay que estar al tanto con las consultas médicas, acompañarlos, hospitalizarlos cuando es necesario, estar pendientes de su comida todos los días, su aseo entre otras tantas cosas.

Quien cuida de sus padres, aprende a conocer cada momento de la vida de ellos, están atentos de sus enfermedades, de los síntomas que van teniendo y si puede complicarse su situación. Hay que estar atentos de los resultados médicos, los chequeos, cambiarlos si es necesario. En fin, requiere de mucho tiempo y muchas veces no se cuenta con los recursos económicos para pagar asistencia de enfermería.

En esa loable labor hay que considerar diferentes tipos de personas, quienes lo hacen por amor, quienes lo hacen por obligación y quienes lo hacen por mandato legal, esto último es cuando llega a instancias judiciales.

Quien lo hace por amor siente una enorme responsabilidad con quienes los trajo al mundo, se sienten en deuda por todo lo que han recibido a lo largo de la vida por eso su deseo auténtico de acompañar a sus padres hasta el final del camino, tal y como ellos mismos lo hicieron cuando uno es pequeño, quienes lo hacen por y con amor son unos auténticos héroes. Desafortunadamente se valora muy poco el trabajo que realizan y el desgaste humano por el que pasan cuidar durante tanto tiempo, más si se cuenta con varios hijos; pero es precisamente el amor lo que los sostiene.

Hoy en día, la sociedad rehúye a hablar de ello, no quiere tocar el tema del cuidado de sus padres porque para muchos representa una carga y costo económico que no siempre están dispuestos a pagar. Pero esa labor tiene y debe ser visibilizada.

A veces quienes cuidan requieren su espacio, su descanso, pero esa ley de vida, que a veces tienen que estar por mucho tiempo en una sala de espera o cuidándolos en el mismo hospital por las noches y madrugadas. En efecto, son días, noches y madrugadas por las que tiene que pasar en vela. Pero los actos valen más que mil palabras y todo el tesoro del mundo, sostener la vida de los demás aun cuando a uno le cuesta la vida misma.

El cuidado tiene un valor humano. Ese valor debe inculcarse desde pequeños, desde las leyes. No es solo decir “es lo que te tocó”, sino, qué estamos haciendo como sociedad para llevar esta imprescindible labor como familias. Las autoridades desde luego que pueden hacer mucho para reforzar los vínculos familiares y las responsabilidades que tienen cada uno de sus miembros.

Cuidar a los padres hasta el final, a pesar de las vicisitudes, es una de las experiencias más profundas de amor humano que existe.

Está por demás resaltar que un padre o madre no podría vivir solo, pues necesita la ayuda de sus seres queridos.

Hay que reconocer el papel de los cuidadores, dignificarlo. Que lo único que precisan nuestros padres es afecto y apoyo. Cuidar un padre es cuidar a la humanidad. ¿Tú de qué lado estás?— Mérida, Yucatán

Correo: mariomaldonadoes@gmail.com

@mariomaldonadoe

*Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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