Nos inundamos en Mérida y otros municipios. Las lluvias que cayeron recientemente sobre la entidad convirtieron las calles, las avenidas, los estacionamientos y los hogares en lagunas y ríos que propiciaron caos vial y colapsaron la vida cotidiana de los yucatecos.
Autos varados y flotando, personas cruzando el agua casi a nado y las casas con agua en la salas, comedores, terrazas y patios fueron las imágenes que se viralizaron en las redes sociales.
Después del intenso calor pedimos lluvia y nos la mandaron en demasía. Además, vivimos los meridanos una cruel paradoja, pues, ante la carencia de agua en los tinacos y las tuberías, de pronto tuvimos exceso de agua, pero dentro de las casas.
Estas inundaciones nos mostraron lo frágil que somos ante los embates de la naturaleza y las dificultades que existen en nuestro territorio para absorber el agua de las lluvias. Muchas rejillas y pozos de absorción estaban obstruidos y la abundancia del líquido tarda más en tiempo en desaparecer.
Las lluvias son también una llamada de atención para las autoridades municipales y estatales para que, en coordinación, tomen precauciones y con anticipación den mantenimiento a las alcantarillas y pozos, incluso preparar albergues para proteger a las familias más vulnerables.
Nos confiamos todos. No esperábamos lluvias tan intensas que causarían un caos en los centros de trabajo, las calles y nuestros hogares. El viernes 29 de mayo fue una lluvia histórica para Mérida con 153.6 mm de agua, luego un sábado tranquilo, un domingo con lluvia vespertina y un lunes y martes con más líquido. Es más, ese lunes, primer día de junio, Motul obtuvo el récord nacional e histórico con 226 mm de agua.
Ya con esta lluvia el gobernador dejó la guitarra y en la tarde envió un mensaje para suspender actividades escolares ese mismo día y el martes 2 de junio. Posteriormente, señaló la suspensión de actividades comerciales y escolares para el miércoles 3, pero como si el clima le jugara una mala broma, el sol salió radiante ese día, aunque hubo lloviznas en la tarde.
Las críticas no se hicieron esperar por la tardanza del gobernador para informar sobre las inundaciones y brindar apoyos. Después de la lluvia intensa del viernes 29, el mandatario estaba más preocupado por la asistencia de la gente el domingo 31 de mayo en el Siglo XXI por el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum.
¿Quiénes irían? ¿Cómo trasladar a la gente? ¿A qué hora llegar? Eran las preocupaciones del gobernador. Todo era algarabía para asistir y tomarse las fotografías. Las inundaciones, los problemas que vivían las familias en los hogares y los apoyos que requerían, no estaban en la agenda de Huacho Díaz Mena ese aciago fin de semana.
Oportunismo
Sin embargo, algunos diputados utilizaron las lluvias para llevar agua a su molino. Las politizaron y se tomaron fotografías y vídeos en charcos de agua para mostrar los encharcamientos y la falta de más pozos de absorción y limpieza de las rejillas. Pero no hubo apoyos, ni empatía alguna con los damnificados.
Otro legislador acudió a Motul, ya inundado, para criticar a las autoridades del lugar por los estancamientos de agua. Pero tampoco llevó apoyos, ni planteó soluciones, solo cuestionamientos para llamar la atención por los momentos políticos que se avecinan.
Después de estas experiencias en donde Mérida quedó inmersa en el agua, convertida por unos días en la Venecia yucateca, es importante que las autoridades se preparen para las lluvias que se avecinan.
Estar alertas, dar mantenimiento a alcantarillas y pozos y preparar albergues, tanto autoridades municipales como estatales, para proteger a los damnificados.
También estar preparados para los baches y mosquitos que surgen después de las lluvias. No dejar que el problema aumente. Los diputados en vez de dormirse en sus curules o estar atentos para tomarse fotografías deberían apoyar a las autoridades, a los ciudadanos y a las familias para buscar soluciones en beneficio de la comunidad.
Es necesario estar pendientes para resolver a tiempo contingencias de este tipo y proteger a las familias. Como ciudadanos es importante también cooperar para recoger hojas o papeles a las puertas de los hogares, pues obstruyen las alcantarillas y dificultan la absorción del agua.
Aunque la música es saludable y relajante, en esos momentos de inundación hay que dejar a un lado la guitarra o guardarla, no se vaya a mojar y se desafine. A los meridanos nos gusta más el epíteto de Ciudad Blanca y no de La Venecia yucateca, por tanto, conservémoslo. Se avecinan más lluvias. Estemos todos preparados.— Mérida, Yucatán
*Profesor.
