“Di la verdad y luego corre”, aconseja un antiguo proverbio árabe.

Diré a continuación una verdad, pero no me echaré a correr; antes bien permaneceré firme. La verdad que me propongo declarar es ésta: en tiempos de la dominación del PRI no hubo censura. Hubo, sí, autocensura, lo cual es muy distinto. Aquella perfecta dictadura se las arregló para que los medios de comunicación —prensa, radio, televisión naciente— se pusieran por sí mismos la mordaza sin necesidad de que el Estado se las colocara.

Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…

Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.

Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán