Ya van techando los portales adosados a la espadaña del templo de San Antonio de Padua en el convento franciscano de Izamal.

Al fin, luego de varios años de espera, preparativos y quejas, se ven empleados laborando para reconstruir los dañados techos del añejo edificio colonial izamaleño, considerado como una de las 100 joyas —la número 9— del arte sacro de la península de Yucatán.

Recordemos que esos techos fueron reconstruidos hace ocho años, pero cuatro años después ya presentaban filtraciones y no fue sino hasta el año 2024 que le fueron instalados unos andamios y soportes para restringir accesos a fin de evitar daños a feligreses, peregrinos y turistas que acuden a visitar el majestuoso convento y a venerar a la Reina y Patrona de la Arquidiócesis de Yucatán en este su Santuario.

Como se publicó hace poco (D. de Yucatán, 26-abril-2026) desde diciembre de 2024 fueron aprobados trece millones de pesos para la reconstrucción de esos techos. A cuentagotas vimos el “avance” del proyecto: hace meses trajeron más andamios, luego los rollizos de madera, después…

A fines de marzo llegaron técnicos con un aparato con el cual “escanearon” el piso de los portales y techos dañados y zonas contiguas del atrio con el fin de averiguar la solidez de esas áreas, tomando en cuenta que el convento fue construido sobre un edificio prehispánico, el Pap-Pol-Chac.

Asistieron a ese escaneo enviados de dependencias gubernamentales involucradas, de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Yucatán, arquitectos y arqueólogos del INAH y de la empresa responsable de hacer los trabajos.

Luego, hacia mayo, arqueólogos del INAH realizaron unas “calas” en un área de 2 por 2 metros en el atrio, cerca de la entrada al claustro, mostrando interesantes hallazgos —en estudios de laboratorio todavía— que revelan la importancia histórica y cultural del Pap-Pol-Chac.

Y al fin, a fines de julio pasado, personal de la empresa contratada inició propiamente los trabajos del “techado”: tirar con sumo cuidado el dañado techo, poner rollizos nuevos y sobre ellos realizar la artesanal técnica del bajpek, como estaba hecho ese techo, técnica local ancestral a base de “camas” de piedra plana unidas con una pasta o mezcla de materiales de la región, habiendo aplicado hasta ahora dos capas en un área de veinte metros cuadrados, aproximadamente.— Izamal, Yucatán.

*Cronista de la ciudad de Izamal

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