El tema de la sostenibilidad ha sido un concepto como que de moda en la actualidad. Diversos temas se relacionan con esta palabra, desde el ámbito coloquial hasta el empresarial. En el tema empresarial, hoy en día, se tienen tantas dudas relacionadas con la sostenibilidad, que los encargados de tomar decisiones, sobre todo en las microempresas, tienen un panorama complicado. Las preguntas obligatorias son: ¿se tiene obligación de adoptar prácticas sostenibles? ¿si no se tienen, que sanciones o castigos puede la empresa recibir?, asimismo, quienes deciden ser sostenibles: ¿cómo se inicia con eso de las prácticas sostenibles?, ¿qué beneficios van a generar el adoptar estas estrategias?, realmente, ¿qué se tiene que hacer?, Y la pregunta del millón, ¿van a generar una utilidad en la empresa, o solo se van a incrementar los costos por ponerse a la moda, y, por consiguiente, reducir aún más el pequeño margen de utilidad? Como se aprecia en lo anterior, son algunas de las múltiples preguntas que se pueden tener.
Cuando se comienza a navegar por la red para obtener información, porque a veces una asesoría especializada representa costos elevados, se encuentra un océano de información, palabras como responsabilidad social, objetivos de desarrollo sostenible, criterios ASG, informes ASG, finanzas sostenibles, economía circular, norma ISO 26000, NIS, marco IIRC, GRI, IFRS, y decenas de etc., lo que, en reiteradas ocasiones, conduce a cerrar la sesión de búsqueda y todo queda allí, mejor evitar la fatiga, como un conocido personaje de la comedia diría por allí. Entre los resultados más importantes obtenidos, se encuentra que, hasta a la presenta fecha no existe sanción o castigo para quienes no realicen este tipo de prácticas, por lo que, ya se puede dormir tranquilo. Entonces, ¿cuál sería la fundamentación de aplicar prácticas sostenibles en la microempresa?, ¿en qué beneficia? Toda persona o grupo de personas, crea o constituyen una empresa con el objetivo de obtener rendimientos, de vivir de ese negocio, de dejarle un patrimonio bien establecido a las siguientes generaciones, en pocas palabras, hacer crecer esa micro y convertirla, con el paso del tiempo, en una mediana o en una empresa grande. Se tendrán algunas opciones para alcanzar ese objetivo, entre ellas está la obtención de financiamientos formales (complicado, pero puede considerarse opción), así como ser proveedor de empresas grandes. En el caso de los programas gubernamentales o de los préstamos bancarios, se tienen los créditos verdes, que ofrecen tasas de interés menores, solo que, entre los diversos requisitos, se encuentra el comprobar, a través de informes, la aplicación de prácticas sostenibles. Con respecto a ser proveedor de empresas grandes, entre los requisitos, se encuentra el mismo, es decir, no se requiere de multa o sanción para tenerlo, si la intención es crecer la empresa, se sugiere considerar esas estrategias. Ahora, ¿cómo se inicia en esto? Se pueden aplicar prácticas para reducir costos, por ejemplo: sustituir los focos incandescentes, por tecnología led; utilizar hojas recicladas en vez de abrir un nuevo paquete, darle mantenimiento a los climas para evitar el consumo excesivo de energía; también se pueden aplicar para obtener otros ingresos, como podría ser: vender el excedente de papel y de cartón a una empresa recicladora, y entre pequeños pesos de reducción de costos y pequeños pesos de otros ingresos, la utilidad va aumentando. Esto ¿aplica a las micros? Por supuesto que sí, son situaciones diarias de este tipo de empresas, son parte de los procesos operativos, es decir, se puede iniciar revisando los procesos, analizando como hacerlos más sostenibles y de allí, peso a peso, incrementar la utilidad.
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