“Pan para hoy, hambre para mañana” es una expresión que resume una realidad que con frecuencia se ignora en la vida pública: las soluciones fáciles, rápidas y de corto plazo pueden resolver momentáneamente una necesidad, pero cuando no atienden las causas profundas y principales de los problemas terminan agravándolos. Es la fácil ayuda que pretende convertirse en una grave realidad.

La pobreza no se combate únicamente entregando dinero. Por supuesto que existen circunstancias en las que el Estado debe ayudar a quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad. La solidaridad social es necesaria y forma parte de la responsabilidad de cualquier gobierno. El problema aparece cuando la ayuda deja de ser un instrumento temporal para convertirse en una estrategia permanente de control político.

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