No somos afectos a hablar de Andrés Manuel López Obrador por dos razones básicas: la primera porque consideramos absurdo darle un espacio en este diario prestigiado por tanto daño que le hizo al país. Lo segundo es para no hacerle una publicidad que no merece y que no tenemos porque regalarle.
Pero hay momentos que se requiere aludir de frente las tonterías y barbaridades que este individuo sigue externando en perjuicio de los mexicanos.
En primer lugar reiteramos que el político tabasqueño es un mentiroso de pies a cabeza, digámoslo más claro: es un mitómano que continuamente pone en riesgo a México.
Según Google, mitómano “es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por la necesidad compulsiva de mentir de manera continua, a menudo sin un motivo lógico ni un beneficio real”. ¿Más claro?
Una y otra vez antes de salir de Palacio Nacional, donde por cierto se refugió como un monarca temeroso, aseguró que al dejar el poder se retiraba para siempre de la política y se iría a su finca en Palenque, Chiapas.
Cumplió lo de su encierro bajo la protección militar en su rancho, pero no en retirarse de la política y menos en guardar un prudente silencio en respeto a la presidenta Claudia Sheinbaum.
López Obrador ha aparecido en los medios de comunicación y redes sociales por lo menos en siete ocasiones en apenas dos años de su supuesto retiro político.
Ha grabado varios videos por YouTube, ha publicado dos libros en donde lanza sus mensajes políticos, ha escrito varias cartas abiertas y el 1o. de junio de 2025 salió de su refugio para votar por la reforma judicial que fraguó durante su mandato.
En la mayoría de las ocasiones aprovecha para respaldar a su sucesora pero también para lanzar sus críticas a Estados Unidos, a los medios de comunicación y a sus opositores que suele llamar adversarios.
Si eso es retirarse de la política entonces ¿qué hará cuando decida regresar a la vida pública una vez que se harte de su ostracismo y de no tener a sus anchas los reflectores día con día que tanto disfrutó durante sus seis años de gobierno?
No hay que olvidar que AMLO es ante todo un ególatra, su vanidad es tan grande que dedicó 18 años de su vida para recorrer el país soñando con alcanzar la Presidencia de México.
Una vez que lo logró inventó las “mañaneras” para estar todos los días presente en los medios y cuando alguna otra noticia o personaje lo opacaba recurría a sus caprichos u ocurrencias para intentar convertirse en la noticia del momento.
Sin duda López Obrador debe estar sufriendo por no aparecer en los medios, pero trata de aguantarse porque prometió ese aislamiento que rompe con frecuencia y para ello inventa libros y asuntos que tratar.
Por cierto, en su última publicación “Pueblo” dejó un lado la cultura e historia para criticar al viejo régimen neoliberal, evidenciar su enojo contra las autoridades norteamericanas a quienes no perdona por quitarle la visa a su hijo consentido Andy y para realizar una amplia defensa de su gobierno y su visión de la 4T.
Además de sus rollos y cantaletas habituales, López Obrador salió con la cínica advertencia a Morena de evitar la postulación de familiares de quienes ocupan cargos públicos y de aspirantes de quienes existan pruebas de que son “malandrines”.
Obviamente no se refirió a familiares de políticos influyentes porque se habría echado la soga al cuello toda vez que su hermano Pío buscará una diputación federal mientras que su hijo Andrés Manuel ya recorre Tabasco para lograr ser diputado local.
Y sobre los “malandrines” pues mejor no hablamos porque está claro que innumerables alcaldes, gobernadores y funcionarios ligados a Morena han estado metidos hasta las cachas en el crimen organizado.
No sabemos francamente hasta dónde aguantará la presidenta Claudia Sheinbaum, ha sido exageradamente paciente y tolerante con AMLO, pero eso tiene un límite porque en México el poder de la presidencia no se comparte so peligro de ser derrocado.
López Obrador deberá guardar un prudente silencio o bien atenerse a las consecuencias, antes los expresidentes eran nombrados embajadores, pero ahora pueden ser llevados a una cárcel mexicana o norteamericana porque las evidencias sobran para enjuiciar al autor del desastroso gobierno de 2018 a 2024.
Por cierto, ningún expresidente del México contemporáneo ha sido arrestado.
En síntesis, López Obrador no quiere abandonar su liderazgo y se empeña en divagar en las redes sociales, pero sin reconocer sus errores y ni tampoco trazar caminos para enmendarlos.— Ciudad de México.
jhealy1957@gmail.com
Periodista
