“Si te divorcias, no volverás a ver a tus hijos”: cuando los niños son utilizados como arma en una separación.

Ana jamás imaginó que la peor amenaza de su matrimonio llegaría el día que decidió terminarlo.

Después de años de discusiones, humillaciones y conflictos constantes, reunió el valor para decirle a Juan que quería divorciarse.

La respuesta la dejó paralizada.

—Si me dejas, te voy a quitar a los niños.

Días después, al regresar del trabajo, descubrió que sus hijos ya no estaban en casa.

Juan se los había llevado.

Desesperada, comenzó a llamarlo una y otra vez. Cuando finalmente respondió, la conversación fue aún peor.

—Si quieres volver a verlos, firma las condiciones del divorcio que te voy a poner.

Aunque parezca una historia extrema, situaciones similares ocurren con más frecuencia de la que imaginamos. En medio del enojo, el resentimiento o el deseo de venganza, algunos padres olvidan algo fundamental: los hijos no son trofeos de guerra ni herramientas de negociación.

Pero, ¿qué dice la ley cuando uno de los padres se lleva a los hijos sin autorización?

La respuesta depende de una circunstancia que pocas personas conocen.

Cuando los padres aún están casados

Muchas personas creen que llamar a la policía resolverá inmediatamente el problema. Sin embargo, cuando los padres continúan casados y todavía no existe una resolución judicial que determine la custodia, la situación suele ser más compleja.

En principio, ambos padres tienen los mismos derechos sobre sus hijos menores de edad.

Por ello, si uno de ellos se lleva a los niños sin consentimiento del otro, lo procedente es acudir de inmediato ante un juez familiar para solicitar que se determine quién debe ejercer la custodia.

El juez analizará las circunstancias del caso y tomará una decisión pensando exclusivamente en lo que resulte mejor para los menores.

Si posteriormente la custodia es otorgada a uno de los padres y el otro se niega a devolver a los hijos, la autoridad puede ordenar su restitución e incluso solicitar el auxilio de la fuerza pública para hacer cumplir la resolución.

Cuando ya existe una custodia decretada por un juez:

Aquí la situación cambia radicalmente.

Imagine que una pareja ya está divorciada. Existe una resolución judicial que establece quién tiene la custodia, cuánto debe pagarse de pensión alimenticia y cuándo puede convivir el otro progenitor con los hijos.

Llega el fin de semana. El padre recoge a los menores para ejercer su convivencia.

Pero cuando llega el momento de devolverlos, simplemente decide no hacerlo. En ese instante ya no estamos frente a un conflicto familiar ordinario.

Podríamos estar frente a un delito.

Lo que muchas personas desconocen es que retener a un menor sin autorización de quien ejerce legalmente la custodia puede constituir el delito de sustracción de menores, una conducta que puede ser castigada con pena de prisión.

Sí, leyó bien.

Un padre o una madre pueden enfrentar consecuencias penales por llevarse o retener indebidamente a sus propios hijos cuando existe una resolución judicial que regula la custodia.

Por ello, quien enfrenta una situación de esta naturaleza debe acudir inmediatamente ante la Fiscalía para denunciar los hechos y activar los mecanismos legales de búsqueda y localización de los menores.

Cuando se desconoce el paradero de los niños, las autoridades pueden emitir alertas, solicitar colaboración de otras entidades federativas e incluso coordinar acciones de búsqueda fuera del país si las circunstancias lo ameritan.

El error que muchas madres cometen después de una separación:

Existe un aspecto que rara vez se comenta y que puede marcar la diferencia entre tener protección legal o quedar expuesta a una situación de enorme incertidumbre.

Cuando una pareja se separa y los hijos permanecen viviendo con la madre, muchas mujeres creen que esa situación de hecho es suficiente y dejan pasar semanas o incluso meses sin acudir ante un juez.

Ese puede ser un grave error.

Si los hijos están viviendo contigo después de la separación, especialmente si eres la madre que se está haciendo cargo de ellos diariamente, lo recomendable es promover cuanto antes un juicio de alimentos y custodia para solicitar que un juez decrete la custodia provisional.

¿Por qué es tan importante?

Porque una resolución judicial que reconozca provisionalmente la custodia brinda certeza jurídica y protege a los menores frente a intentos de presión, amenazas o decisiones unilaterales del otro progenitor.

En otras palabras, no basta con tener a los hijos en casa; es importante contar con una resolución judicial que respalde legalmente esa situación.

La diferencia puede ser enorme cuando surge un conflicto.

Los hijos no son moneda de cambio:

Si después de leer estas líneas solo pudiera dejarle una idea, sería ésta:

Una pareja puede dejar de amarse.

Un matrimonio puede terminar.

Lo que nunca debería ocurrir es que los hijos se conviertan en el precio de esa ruptura.— Mérida, Yucatán

Doctor en Derecho y especialista en derecho familiar. Redes sociales: Rubén Osorio y Asociados

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán