Mauricio Sahuí basa sus estrategias de seguridad en la participación ciudadana, el fortalecimiento policíaco y la tecnología.— Inclusión, clave contra el pandillerismo
Dice Mauricio Sahuí que ve el mantenimiento de la seguridad de Yucatán como un reto personal, desde la perspectiva que le da ser padre de tres niños pequeños. “Con las mismas ganas con que cuido a mis hijos cuidaré a los hijos de todas las familias yucatecas”.
En la segunda entrega de la conversación que sostuvo con un grupo de periodistas de Megamedia, el candidato del PRI, PVEM y Panal a la gubernatura aboga por la educación y la prevención como pilares de su estrategia para que Yucatán siga siendo uno de los estados más seguros de México, uno de los aciertos más reconocidos del actual gobierno y que él ofrece consolidar.
Sus propuestas de inclusión social —plantea que la opción de los jóvenes de pertenecer a una pandilla tiene que ser superada por un proyecto de vida positivo, que tenga que ver con la escuela y con el trabajo— las apuntala con soluciones técnicas específicas en materia de combate del delito, como reforzar la policía y aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología.
¿Funciona como debe Escudo Yucatán?
En Yucatán no sólo tenemos la sensación —inmejorable, estamos en primer lugar nacional en percepción de paz y seguridad—, sino también los números: la tasa de homicidios, por ejemplo, indica que la entidad es la más tranquila del país. No hay duda, en materia de seguridad algo se está haciendo bien.
¿Cuál es hoy el mayor desafío del Estado en la materia?
Adecuarse a los retos que plantean los nuevos tiempos. No es posible comparar las políticas públicas en materia de seguridad de 2007 ó 2010 con las que necesitamos en 2018. Hoy la violencia tiene en jaque a los estados vecinos, quienes han estado ahí notan las diferencias entre vivir con temor o en un estado seguro. Aquí disfrutamos las libertades que otorga la seguridad y que permiten, con plena confianza, apostar por el desarrollo. Sin embargo, nuestro crecimiento acelerado nos exige atender desde distintos enfoques nuevos retos. Mi plan de seguridad tiene como misión fundamental cuidar a las familias yucatecas.
¿Qué lugar ocupa la prevención en su proyecto?
El plan consta de cuatro ejes y el primero, precisamente, está vinculado con la prevención del delito y la participación de la sociedad. Apuesta porque una mayor educación cívica nos lleve, como ciudadanos formados en valores de civilidad, a cuidar del espacio público para hacerlo más seguro. Daremos a los yucatecos más lugares donde puedan convivir y compartir valores de forma armónica, positiva y recreativa. Para eso diseñamos el programa Recrea, que pone atención especial en las zonas menos favorecidas para dotarlas de parques dignos, limpios, con infraestructura adecuada, campos deportivos óptimos para desarrollarse y convivir. Queremos que estos espacios no solamente mejoren en infraestructura, sino que tengan mucha vida, mucha actividad cultural y deportiva, queremos que los ciudadanos se hagan dueños de su espacio público. Queremos fomentar las buenas relaciones vecinales.
Para que el vecino cuide del vecino…
Los retos actuales son distintos, los ciudadanos necesitamos colaborar en la vigilancia de nuestras comunidades y detectar conductas sospechosas o anómalas, por tanto aumentarán los comités de policía vecinal, que estarán vinculados a los cuerpos de seguridad, los cuales recibirán y atenderán todas las denuncias. Cada comité tendrá dos cámaras de vigilancia, como he dicho, pondremos 40,000 cámaras en todo el Estado en manos de los ciudadanos, ellos van a decidir en qué partes de sus colonias o comunidades se van a instalar para reforzar la vigilancia.
¿Cuál será la acción más importante relacionada con la policía?
En este punto partiremos de un logro que también es ampliamente reconocido: la eficacia de nuestros cuerpos policíacos. Contrataremos 2,000 nuevos policías, lo que permitirá rebasar el promedio de 1.8 por cada 1,000 habitantes que recomienda la Secretaría de Gobernación. Hoy tenemos 1.6 y estamos muy por encima de la media nacional, que está en el 0.8. Pero tenemos que hacerlo de manera correcta, porque no sólo es un tema cuantitativo, sino también cualitativo: requerimos agentes mejor preparados. En ese sentido mejoraremos sus condiciones laborales: acceso a seguridad social, a créditos de vivienda, a servicios de salud… Y una propuesta puntual es crear la Universidad del Policía y de las Ciencias de la Seguridad.
¿Su plan garantiza el blindaje de Yucatán ante las amenazas del crimen organizado?
Nadie puede garantizarlo. Eso sí, el plan que propongo no se basa ni en la improvisación ni en la ocurrencia, es un plan que con mucha seriedad adopta las bases que sostiene la seguridad que disfrutamos, acciones que han sido bien calificadas, que entregan resultados y que garantiza la permanencia de quienes hacen bien las cosas. Como todos saben, he pedido al comandante Luis Felipe Saidén que continúe como secretario de Seguridad Pública en caso de ser favorecido con el voto ciudadano.
¿Cómo frenar la escalada del pandillerismo?
Por problemas económicos o de desintegración familiar muchos jóvenes salen de sus casas y se encuentran con un campo deportivo abandonado, un parque oscuro, una pandilla. No digo que esta situación lo obligue a pertenecer a esa pandilla, pero tristemente no tiene de dónde escoger. Tenemos que mejorar las opciones de los niños y jóvenes de Yucatán, que cerca de sus casas haya un parque iluminado, actividad deportiva y cultural, que puedan integrarse a actividades en las que no necesiten gastar recursos que sus familias pueden usar en otras cosas. Debemos darles oportunidad de demostrar sus talentos en el arte, en la cultura, en el deporte, que las desarrollen en una actividad que los recree y les permita avanzar. Pero además hay que crear más opciones laborales, para que los ingresos mejoren en las familias. Vamos por buen camino porque la economía crece de forma sostenida y está generando empleo. Con espacios que fomenten valores de convivencia, con educación y con empleo haremos que el delito y el pandillerismo disminuyan.— Mario S. Durán Yabur

