WASHINGTON (EFE).— Dylan Farrow, la hija adoptiva de Woody Allen y Mia Farrow, que acusó al cineasta de haber abusado sexualmente de ella cuando tenía siete años, reafirma sus acusaciones en la primera entrevista televisiva que concede y asegura con rotundidad: “soy creíble y digo la verdad”.
En un avance de la entrevista, que se emite hoy en el programa “CBS This morning”, la joven de 32 años considera importante que “la gente se dé cuenta de que una sola víctima, un acusador, importa y es suficiente para cambiar las cosas”.
Casi cuatro años después de que publicara una carta abierta en “The New Yok Times” en la que relataba los abusos sufridos por parte de su padre, Dylan se ha unido al movimiento en Estados Unidos para sacar a la luz este tipo de hechos, que se inició con las acusaciones contra el productor Harvey Weinstein.
Mutuo apoyo
En las últimas semanas se mostró muy activa en su cuenta de Twitter, desde la que muestra su apoyo a las mujeres que han denunciado casos de acoso y también a su hermano Ronan, periodista que destapó este escándalo con investigaciones para la revista “The New Yorker”.
Ante la pregunta del periodista Gayle King sobre si ha vuelto a sacar este tema a la luz para acabar con Woody Allen, Dylan Farrow responde con dureza: “¿Por qué no debería querer derribarlo? ¿Por qué no debería estar enfadada? ¿Por qué no debería estar herida? ¿Por qué no debería sentir una especie de indignación por haber sido, ignorada, apartada y por no haberme creído todos estos años?”.
“Todo lo que puedo hacer es contar mi verdad y esperar que alguien me crea en lugar de solo escucharme”.
La acusación de Dylan Farrow contra su padre salió originalmente a la luz en 1992, en medio de la tormentosa separación del cineasta y su pareja, la actriz Mia Farrow, quien ganó en los tribunales la custodia de sus hijos.
Allen, que entonces tenía más de 50 años, había iniciado en esa misma época una relación con otra hija adoptiva de Mia Farrow, Soon-Yi Previn, que tenía 19 años y con la que finalmente se casó en 1997.
