Hasta la posición corporal cambia con un concierto
Aspectos como la posición del cuerpo, la colocación de la mano derecha —que no usará—, el uso de todo el teclado únicamente con la mano izquierda y de los pedales, incluyendo el central que no se utiliza frecuentemente, hacen que el Concierto para piano “Mano izquierda” de Maurice Ravel sea un desafío para cualquier pianista, pero lo asumirá la pianista Anna Miernik, la solista invitada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY).
La pianista originaria de Polonia tocará por tercera ocasión ante el público esa pieza de Ravel, la cual confiesa no tocaría si la vida no la hubiera puesto en circunstancias adversas.
Y es que pocos pianistas suelen tocar dicha obra, ya que piensan “si tengo dos manos, por qué tengo que tocar sólo con una”. Sin embargo, asumió por primera vez este desafío a los 19 años cuando cursaba el primer año de estudios en la Academia de la Música de Cracovia, pues se rompió el dedo índice de la mano derecha.
Además, como parte de su formación debía seguir preparándose y presentar examen, por lo que eligió el Concierto de Ravel para sustentar la prueba.
Se trata de un concierto difícil, confiesa Anna, ya que no solo se utiliza la mano izquierda sino porque esto obliga al intérprete a asumir una posición distinta del cuerpo, y hay que buscar un punto de apoyo para la mano izquierda, como la tabla superior del piano u otra parte de la estructura, a fin de encontrar un equilibrio que permita una adecuada interpretación.
Además, el dedo pulgar de la mano izquierda es el que suple a la mano derecha y hace el acompañamiento.
La pieza exige el uso de todo el teclado, lo cual lo hace más difícil, y también deberá usar los tres pedales.
En una entrevista, platica que el Concierto comienza con un sonido lúgubre, luego se va turnando la orquesta y el piano en la cadencia. Es a la mitad de la pieza cuando la orquesta comienza a imitar los sonidos del piano, en un dialogo entre ambos.
Destaca que la cadencia final tiene una clara influencia impresionista.
En su opinión, la obra tiene fragmentos muy rítmicos que asocia con las carreras de caballos, por lo que cree a Ravel le gustaban las competencias ecuestres.
De familia
Anna Miernik comenzó a tocar el piano a los cuatro años de edad, pues su abuela tenía un piano en casa y ella quería tocarlo pero no sabía, por lo que pidió a sus padres la inscribieran a clases.
El piano pertenecía a su abuelo, quien tocaba el instrumento de manera amateur, al que no recuerda ya que falleció cuando ella tenía cuatro meses de nacida.
A los siete años fue inscrita a una escuela más formal, en la que además de clases de música recibía formación académica.
La influencia de uno de sus maestros la hizo tomar la decisión de convertirse en músico profesional cuando tenía 17 años, por lo que llegado el momento se inscribió a la Academia de Música de Cracovia, donde cursó sus estudios.
La pianista invitada recuerda que estuvo buscando un lugar propio en la música y lo encontró promoviendo en su país y en el mundo la música de compositores compatriotas, por lo que suele incluir en sus recitales composiciones de ellos.
Aunque dice no tener un compositor favorito sí tiene piezas que son sus preferidas, como la Primera y Cuarta balada del polaco Chopin, la Rapsodia Española de Liszt, los Intermedios de Brahms y la Sonata en Fa Sostenido Menor de Schumann, entre otras.
Los conciertos de la OSY serán mañana viernes a las 21 horas y el domingo a las 12 horas, en el Teatro Peón Contreras. Boletos en taquilla y en www.sinfonicadeyucatan.com.mx— Iris Margarita Ceballos Alvarado
“Embajadora”
La pianista Anna Miernik está orgullosa de dar a conocer la música de compositores de su natal Polonia, por ello ha interpretado a 33 músicos polacos de distintas épocas, incluyendo varios del siglo XX como Felisk Nowowiejski y otros contemporáneos.
