La cantante Kany García triunfa en este año de crisis sanitaria con el disco “Mesa para dos”. El material incluye un dueto con Carlos Vives

La música alegró el corazón en un año de Covid-19

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— Los cines y teatros cerraron y las giras se cancelaron, pero la música nunca dejó de sonar en 2020.

Con los artistas en casa con tiempo para componer y grabar debido a la pandemia, muchos lanzaron música y vídeos ingeniosos, dieron conciertos vía “streaming” y brillaron con una oferta bienvenida por un público que necesitaba más que nunca alegrarse el corazón.

Si en el Titanic los músicos tocaron hasta el final, en 2020 fueron los que mantuvieron el barco de muchos a flote, desde Bad Bunny, el artista más escuchado del año en Spotify a nivel mundial, hasta Kanny García, con un aclamado álbum que a principios de año ni siquiera estaba en sus planes. Ambos fueron reconocidos con el Grammy Latino y están postulados al Grammy anglo.

“La pandemia me obligó a ser más productivo aún porque estaba solo en casa sin hacer nada, desesperado”, dijo Bad Bunny al lanzar su segundo álbum del año, “El último tour del mundo”.

“De momentos como que me daban ganas de escribir un tema que tuviera que ver con todo lo que estaba pasando, pero al mismo tiempo… quiero que cuando la gente escuche mi música se olvide de la realidad”.

Una vez varada en su casa Kany García, cuya agenda originalmente estaba repleta con fechas de su gira, empezó a componer las canciones de “Mesa para dos”, que desde el comienzo imaginó a dúo con Nahuel Pennisi, Carlos Vives, Mon Laferte, Camilo y otros amigos.

“Había un vínculo muy grande a nivel musical de lo que estaba yo creando con lo que también estaba viviendo”, dijo por videollamada desde Puerto Rico.

La cantautora boricua siempre había contado con la ayuda de productores, directores y músicos; esta vez no tuvo otra opción que aprender a hacer uso de la tecnología por sí misma. “Me enfrenté a un reto mayor”, dijo. El resultado es un disco que Billboard incluyó entre los 50 mejores del año.

Para muchos músicos 2020 también fue un alto que no sabían que necesitaban, pero que les ayudó a nivel personal. En algunos casos, el hecho de estar en casa, sin cambiar de un país a otro y reencontrarse con su familia, era algo que no habían podido hacer en años de giras de conciertos.

“Fue sorpresivo… de frenar, dormir durante casi ocho meses en una misma cama quizá eso para mí es muy raro, comer, estar en un mismo lugar, no cambiar de horarios”, dijo desde Buenos Aires Tini, la estrella argentina, quien lanzó este año su álbum “TINI TINI TINI”. “Siento que crecí mucho. Rescato eso de este año: me encontré mucho conmigo misma, me encontré desde otro lugar”.

La pandemia produjo una gran ansiedad alrededor del mundo incluso en grandes estrellas como Ricky Martin, quien se refugió en la música para canalizarla.

“Estuve dos semanas con el ‘poker face’ (rostro impasible) para que mi familia no se viera afectada, pero finalmente pude sacar el pescuezo y decir ‘eh, algo buenísimo tiene que salir de esto, ponte creativo’. Y empecé a hacer música y fue mi medicina, honestamente, porque de verdad que yo sentía que me faltaba el aire”, dijo Martin al lanzar “Pausa”, un EP “de mucha introspección” galardonado con un Grammy Latino y candidato al Grammy anglo.

Al rapero español C. Tangana, el alto le sirvió para ver las cosas de manera diferente y encausar su música hacia rumbos que no había imaginado. “Yo tenía un disco preparado para lanzar en septiembre y que cancelamos por completo”, contó desde Madrid.

En vez, se dedicó a componer nuevas canciones y terminar algunas pendientes incorporando ritmos tradicionales como la rumba y el flamenco en un álbum de “rumbachata” con sabor a “lamento” que planea lanzar en febrero: “El madrileño”.

En cuanto a los vídeos, que son cada vez más importantes, también se implementaron soluciones creativas para trabajar a distancia. Algunos, como Reik y Aitana con “Enemigos”, Manuel Medrano y Nile Rodgers con “Cielo”, y Zoé con “SKR”, lanzaron clips completamente animados.

Sebastián Yatra y Danna Paola mezclaron animación y efectos especiales en “No bailes sola”. Y otros, como David Bisbal con Aitana, abordaron directamente el confinamiento en “Si tú la quieres”; crearon mundos fantásticos (Greeicy en su propia casa en Colombia con “Los consejos”) o se encontraron en una vieja estación de tren pese a estar separados por todo un océano (Tini y Alejandro Sanz en “Un beso en Madrid”).

También surgió todo un mundo de posibilidades con los conciertos por “streaming”, para los que el público tuvo una buena respuesta.

 

De un vistazo

Para quedarse

Ya fueran presentaciones totalmente en vivo o pregrabadas, el formato “streaming” abrió una puerta que quizá no se cierre más, pues ahora no es necesario estar en la misma ciudad o país para ver cantar a un artista favorito. Además, múltiples conciertos sirvieron para recaudar fondos para causas benéficas.

De primera necesidad

Los servicios de música en línea, al igual que los de cine y TV, se convirtieron casi en un producto de primera necesidad para los fans confinados en sus casas. Bad Bunny fue el artista más escuchado en el mundo.

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