Joan Manuel Serrat junto a una foto suya de 1965

Libro reivindica la faceta del autor de regalar versos

MADRID (EFE).— Joan Manuel Serrat no sería quien es sin Antonio Machado o Miguel Hernández, ni la obra de éstos habría trascendido de igual manera sin la música de aquél, “sobre todo en Latinoamérica”, defiende nuevo libro, que reivindica la faceta del compositor de “Mediterráneo” de “sacar a un poeta de las estanterías y dárselo al pueblo”.

Autor de dos obras previas sobre el cantante español, el escritor Luis García Gil lanza “Serrat y los poetas” (Efe Eme), al que postula como posible guía para docentes que deseen acercar a los estudiantes de una manera más eficaz a la magia de versos como los de Mario Benedetti, León Felipe, José Agustín, Goytisolo, Luis García Montero… todos ellos musicalizados por el catalán.

“Hay una pérdida generacional muy evidente. La gente de menos de 30 años, si no es por sus padres, lo ve como una antigualla, cuando es mucho más moderno que Pablo Alborán, David Bisbal o Manuel Carrasco”, declaró sorprendido de que hasta la fecha no hubiese en el mercado ninguna aproximación que independizara esta parcela del trabajo de Serrat.

Para su redacción, García Gil ha hablado con colaboradores íntimos y claves de esta parte de la producción del catalán, como los músicos Ricardo Miralles y Francesc Burrull, pero también con el propio artista, cuyo valor divulgador fue más allá de hacerse eco de nombres que ya eran reconocidos en su momento, como Joan Vergés y Ernesto Cardenal.

El inicio

Todo comenzó en 1969 con “La paloma” de Rafael Alberti, su primera versión musical de versos ajenos, y alcanzó dimensión internacional con el éxito de “Dedicado a Antonio Machado, poeta” (1969), una “tabla de salvación” no exenta de críticas para el Serrat que en plena dictadura española venía de rechazar presentarse en el Festival de Eurovisión con el tema “La, la, la” si no lo hacía en catalán.

Serrat era entonces, dijo García Gil, “un artista pop de pelo largo y moderno vestuario al que seguían muchos jóvenes, por lo que esa manera de cantarle tuvo un efecto potente; de otra forma mucha gente no se habría acercado a autores como Machado o como Miguel Hernández, especialmente en Latinoamérica, pero también en España, donde no eran poetas oficiales del régimen” cuando el músico realizó esos discos.

Por encima incluso de Benedetti, con el que trabajó en el disco “El sur también existe” (1985), en opinión de García Gil es Machado el poeta que más influyó en Serrat.

Influencia

En ese sentido, la otra gran tesis de este libro es que no existirían temas del puño y letra del catalán, como “Hoy puede ser un gran día”, si no fuese por la influencia de los autores que ha leído.

“Siempre dice que los poemas a los que puso música eran los que él hubiese querido escribir como cantautor. ‘Mediterráneo’, con toda esa plástica y experiencia evocadora, el lirismo o su manera de fijar la mirada, tiene mucho de Machado. Y hay canciones como ‘Tío Alberto’ en las que se ve cómo retrata personajes a la manera del sevillano, con ironía y esas pinceladas tan costumbristas”.

A nivel personal, confesó por último García Gil que le habría gustado que hubiese fructificado el encuentro musical ente Joan Manuel Serrat y Pablo Neruda.

“Nunca va a reconocer si lo intentó y no salió”, aseguró el escritor. “Yo supongo que sí, pero a él le da mucho coraje que se le pregunte a qué otro autor debería haber puesto música, porque responde que él no va persiguiendo poetas por ahí”.

 

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam

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