CIUDAD DE MÉXICO.— Pedro Fernández está de regreso en la televisión, con un personaje seductor como el propio “Aventurero”. Se trata de Jesús Malverde, un hombre con bigote y ropa de ranchero al que le suelen poner altares con flores y velas en México, visto por algunos como el santo de los “narcos”.
El actor y cantante mexicano dijo que para realizar la serie “Malverde: El Santo Patrón”, que debuta el martes a las 10 de la noche de Nueva York, a través de Telemundo, se encomendó a él en su capilla.
“Hice un viaje especialmente a Culiacán, Sinaloa, para visitar su capilla, pedirle su permiso de poder personificarlo, de poder llevar a cabo su historia”, dijo Fernández en una entrevista reciente por videollamada desde Los Ángeles. “Con mucho respeto, a todos sus fieles y con mucho respeto hacer mi mejor trabajo para llevarlo a la pantalla”.
Faltan solo dos semanas. #MalverdeElSantoPatron hará de tus noches una gran aventura. Te esperamos el martes 28 de septiembre a las 10PM/9C por @Telemundo ???? pic.twitter.com/MFs7ByjkEJ
— MalverdeLaSerie (@MalverdeLaSerie) September 14, 2021
Malverde, sin una historia concreta
Aunque existen pocos datos sobre el origen de Malverde, en la serie se muestra que tras quedar huérfano fue criado por indígenas yoremes, por lo que tenía conocimiento de herbolaria que usaba para curar a la gente y esto fue lo que lo llevó a ser considerado un santo.
“La gente no daba crédito de cómo los podía curar”, dijo Fernández.
Pero en algún momento, y ante las injusticias a las que estaban sometidos los campesinos mexicanos en la época cercana a 1910, Malverde cambia las hierbas por armas y comienza a luchar para recuperar las tierras que les han arrebatado, convirtiéndose en una especie de Robin Hood mexicano.
“Más que vengarse era buscar realmente que las cosas fueran más de igual a igual sin importar las clases sociales”, dijo Fernández.
La serie, que también cuenta con las actuaciones de Isabella Castillo, Mark Tacher, Carolina Miranda y Alejandro Nones, se filmó al sur de la Ciudad de México, en el cerro del Ajusco, Puebla, Hidalgo, Estado de México.
