MADRID (EFE).— Los españoles Antonio Banderas y Penélope Cruz y el argentino Óscar Martínez protagonizan “Competencia oficial”, una sátira sobre el cine, la interpretación y el arte en la que la lucha de egos y la exposición de los actores se desnuda sin pudor dejando al aire las “tonterías” del mundo, aunque “en la política existen muchos más egos”.
“Creo que el mundo de los egos existe en cualquier profesión, también en el periodismo, y en la política, ya ni te cuento: no hay más que ver el momento que estamos viviendo, que es espectacular”, dice Banderas en alusión a las acusaciones en el seno del conservador Partido Popular en España.
En la política, opina Antonio Banderas, “existen muchos más egos que en el mundo nuestro”.
Lo que pasa, explica en una entrevista, es que los actores tienen “una lupa permanente” sobre todas las actividades que hacen “dentro y fuera de las cámaras”. Todas esas “tonterías” que se ven en la película “ocurren por la inseguridad que produce el ser actor, porque estamos muy expuestos”.
Y cuenta que los actores crean “rituales de comportamiento” para atraer la buena suerte, lo que ratifica a su lado el maestro de las tablas Óscar Martínez.
“Yo llevo cincuenta años de profesión y el temor a estar expuesto es permanente”, explica Martínez.
“Es cierto que es peor porque en el teatro es un salto al vacío todas las noches. Y lo loco es que todos sabemos que es imposible repetir lo del día anterior”.
Por eso, agradece “la oportunidad de reírnos de nosotros mismos”, que, considera, “es muy sano”.
La película parte del capricho de un empresario multimillonario que quiere hacer una película para dejar huella; para ello, contrata a un equipo estelar formado por la inasequible cineasta Lola Cuevas (Penélope Cruz), reconocida como fenómeno mundial, y a los dos mejores actores del momento, dueños de un talento enorme, pero con un ego más grande.
Son el atractivo y seductor artista de Hollywood Félix Rivero (Banderas) y el actor de teatro radical, minucioso y perfeccionista Iván Torres (Oscar Martínez), dos leyendas cada uno en lo suyo, de caracteres absolutamente irreconciliables. La directora decide llevarlos al extremo, obligándoles a realizar una serie de pruebas cada vez más raras para entrar en los roles que les tiene asignados, hasta que el enfrentamiento entre ambos se hace insoportable.
“Ella tiene ego y medio”, declara Penélope Cruz, para quien Lola Cuevas una mujer que “tiene mucho miedo”: “Yo siempre la imaginaba cenando en Nochebuena sola en un restaurante de lujo, en plan ‘estoy bien, no necesito a nadie’, pero está fatal”.
A Penélope Cruz le encantan las comedias, aunque considera que es difícil que le llegue un guión bueno. “Es un género muy delicado, complicado, pero tener un guión como este y el ‘ojo’ de estos dos —Banderas y Martínez—, que lo ven todo y que tienen un sentido del humor tan peculiar, original e inteligente, ha sido una liberación poder interpretar a esta loca”.
Inolvidable la peluca de abundantes rizos pelirrojos que la identifican.
Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, los creadores de cintas tan divertidas como “El hombre de al lado” o “El ciudadano ilustre”, uno de los filmes más premiados de la cinematografía argentina, ganador del Goya a la Mejor Película Iberoamericana en 2017, “Competencia oficial” no deja títere con cabeza. Los directores, autores también del guión junto al hermano de Duprat, Andrés, han contado que hace años que querían rodar con Antonio Banderas y Penélope Cruz (que ya habían trabajado juntos en películas de Pedro Almodóvar) y “Competencia oficial” es el resultado de cuatro años de guiones en los que participaron los actores.
“Sin ellos, habría sido otra película”, apunta Duprat.
Además del trío estelar de actores, comparten cartel José Luis Gómez, Irene Escolar, Manolo Solo, Nagore Aramburu, Pilar Castro y Koldo Olabarri.
