CIUDAD DE MÉXICO (EFE).—Un elenco cuidadosamente seleccionado, el toque de drama característico y temas de actualidad son los ingredientes principales de la telenovela “Corazón guerrero”, cuenta el productor Salvador Mejía.
La telenovela tendrá su estreno hoy lunes por Las Estrellas y fue grabada en escenarios de Xochimilco en Ciudad de México, en Puebla y Morelia.
“Es una novela muy clásica pero con tintes muy modernos, preferí invertir en los actores, en el libreto y en los talentos que en la realización”, dice Mejía, quien reúne a intérpretes como Gonzalo García Vivanco, Sabine Moussier, Ana Martín y Eduardo Yáñez.
La telenovela sigue la historia de Jesús Guerrero (García Vivanco), un hombre que fue separado de sus hermanos en la infancia y que ya maduro busca cobrar venganza no solo por eso, sino por el asesinato de su padre del que fue testigo.
“Jesús recupera a sus hermanos, uno sale de la prisión, el otro está en una granja en condiciones infrahumanas y juntos crean un plan para la venganza de Augusto Ruiz Montalvo (interpretado por Diego Olivera), el asesino de su padre. Pero lo más importante del proyecto son las historias de amor”, asegura el productor.
Entre los apasionados romances que se vivirán en la trama, está el de Mariluz —a quien Alejandra Espinoza da vida— y Jesús, quien se debate entre el amor y el odio y en un dilema moral por estar enamorado de la mujer que es hija de su máximo enemigo.
Mejía considera que parte de lo que hace que las telenovelas de la televisión abierta estén retomando su fuerza es la capacidad de adaptarse a los temas sociales que se encuentran en el debate público actual.
En esta producción, Mejía asegura que se hablará de temas como el lavado de dinero, el analfabetismo, las malas condiciones de trabajo, problemas mentales y de salud, entre otros aspectos.
Estos temas son encarnados por cada uno de los personajes que conforman la historia, lo que proporciona un aspecto más “tridimensional”.
Damián encarnado por Rodrigo Guirao (uno de los hermanos del protagonista en la ficción), acaba de salir de la prisión, mientras que Samuel (interpretado por Christian de la Campa) encarnará las desigualdades de un país como México.
