No se formaron largas filas ni hubo los tumultos de antaño para audicionar y ganar un lugar en la nueva edición de La Academia, pero los jóvenes que respondieron a la convocatoria de TV Azteca para ser parte del “reality show” lo hicieron con entusiasmo y con la ilusión de ser seleccionados para dar un paso más en la meta de alcanzar de sus sueños como cantantes.
Ayer se realizaron en Mérida las audiciones para ingresar a La Academia. La cita fue a partir de las nueve de la mañana, pero, a diferencia de años atrás cuando largas filas de jóvenes se formaban para audicionar, esta vez fueron pocos los que llegaron.
Minutos antes de las nueve de la mañana menos de 20 aspirantes se encontraban en espera del inicio de la actividad. Los primeros en la fila eran Maritza Ceballos Cabañas y Rodrigo Hernández Zavala, quienes llegaron a las siete de la mañana, según comentaron.
La joven planeaba cantar en la audición “De mi enamórate” de Daniela Romo, mientras que Rodrigo preparó la canción “Primera vez” de José José.
Antes de las nueve de la mañana se reunió a los primeros 15 competidores en un salón de la universidad de la colonia Vista Alegre.
Un poco de nervios afloraba entre los aspirantes, pero también las ganas y el deseo de alcanzar sus sueños de ser cantantes.
Omar Romero Jiménez de 25 años cuenta que fue animado por sus tías, quienes supieron tocar un punto sensible al decirle que a su abuela, quien falleció hace dos años, le hubiera gustado que participara.
Esto lo animó a asistir, canta desde los 13 años y la música ranchera es su fuerte. Los temas de Vicente Fernández y Juan Gabriel son los que prefiere interpretar.
Por ello eligió cantar “Ya lo sé que tu te vas” de Juan Gabriel, pues siente que con esta canción puede explotar su rango vocal.
Suele cantar en eventos privados, de manera que tiene una voz trabajada, por lo que esperaba tener éxito.
Elena Ross, otra de las aspirantes, compartió que se enteró de la convocatoria y vio que era para personas de hasta 29 años, la edad que tiene actualmente, por lo que pensó que era ahora o nunca y decidió audicionar.
Cuenta que hace 15 años también intentó entrar a La Academia, y quedó entre las 10 finalistas en las audiciones que se efectuaron en su natal Campeche, pero no logró ser seleccionada.
Siguió con su carrera como cantante local en Ciudad del Carmen, sitio en el que radica. Canta de manera profesional desde los 15 años, y ahora tiene más experiencia, de forma tal que esperaba dar una buena impresión al jurado y ganar un lugar en el “reality show”.
Aunque se hizo una audición en Campeche, indica que no pudo acudir por cuestiones de trabajo, y por eso vino a Mérida.
Canta de todo: ranchero, balada, pop, salsa, cumbia y para la audición preparó una canción de cada género, por si le pedían interpretar algún otro tema después de su primera intervención.
“La cigarra”, tema regional mexicano, es con el que planeaba audicionar.
Otro joven aspirante que esperaba su turno fue Gabriel Enrique Chab Sulú, quien se enteró de la convocatoria por su novio y decidió acudir.
Apunta que desde los 12 años canta, y ha participado en coros y ofrecido conciertos, siendo la música de Joaquín Sabina, la que más le gusta.
Manifiesta que acudió a la audición en busca de una oportunidad, pues siente que el formato del “reality show” da la oportunidad de darse a conocer y puede abrir muchas puertas.
Señala que tiempo atrás vio algunas de las ediciones de La Academia, y entre sus favoritas están aquellas donde participó Erasmo Catarino y Víctor.
Como cantante le gusta la trova, que siente es más profunda, y para audicionar preparó el tema “Contigo” de Joaquín Sabina, al que le hizo sus propios arreglos en flamenco.
Con guitarra en mano y con todas las ganas de destacar esperó su turno de pasar ante el jurado.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
