LOS ÁNGELES (AP).— Jerry Lee Lewis, el indomable pionero del rock and roll cuyo escandaloso talento, energía y ego colisionaron en canciones como “Great Balls of Fire” y “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”, y quien mantuvo una carrera envuelta en escándalos personales, murió ayer. Tenía 87 años.
Lewis, último sobreviviente de una generación de artistas innovadores que incluyó a Elvis Presley, Chuck Berry y Little Richard, murió en su casa de Mississippi, al sur de Memphis, Tennessee, informó el representante Zach Farnum.
La noticia llegó dos días después de la publicación de un reporte erróneo de TMZ sobre su muerte que luego fue retirado.
De todos los rebeldes del rock que surgieron en la década de 1950, pocos captaron la atracción y el peligro del nuevo género de manera tan inolvidable como el pianista nacido en Luisiana que se hacía llamar “El matón”.
Pero en su vida privada se condujo de tal manera que en la actualidad podría haber significado el fin de su carrera, y casi lo hizo en ese entonces.
Por un breve periodo, en 1958, fue candidato para reemplazar a Elvis Presley como el principal intérprete de éxitos del rock luego que Elvis fue reclutado por el ejército. Pero un escándalo familiar lo dejó fuera.
Su gira fue cancelada, fue vetado de la radio y sus ganancias cayeron de la noche a la mañana a prácticamente nada.
