Dirán que es una recriminación a otros géneros, pero nos pasamos cuatro horas escuchando, cantando y bailando con Matute sin una sola letra ofensiva o que denigra a damas y caballeros como las canciones que se producen hoy en día.

Fue, dicen los compañeros de esta aventura, el culto de una generación que creció y aprendió a vivir cantando rolas que fueron himnos y razón por la que muchas parejas vivieron enamoradas y formaron familias.

No sabemos si “fuimos en tren o en avión” hacia la conquista de este momento de gloria en que la fortaleza de un grupo de seis músicos soñadores encendieron durante 2 horas y 40 minutos el salón Chichén Itzá del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.

Tampoco si los lamentos bolivianos se están sintiendo ahora en los huesos de quienes bailamos y gritamos. Para sentir como la noche del viernes no hay edades.

En la cola de entrada se formaron personas de tercera edad, en sillas de ruedas, de caminar lento. A esta generación que le llaman de los “chicos malos” porque están mal de reumas, de azúcar, de otras muchas cosas más.

El salón, cierto, apenas ajustable, porque estaba repleto, y los asientos y la posición del escenario, incómodos. Aunque en ese momento tal vez no era tan importante ver sino que valía más sentir.

Fue como un “¡Ven, claridad!” el grito de Matute para estar allá y no perderse este concierto de la gira “Quinceañera”.

La banda que hace recordar temas emblema de nuestra generación ha cumplido una misión: que no se pierda el sentimiento y el respeto. Y claro, que no se muera el amor, como dice la balada del “Soldado del amor”.

Dice la compañera de vida de quien escribe que “fuimos los que verdaderamente hemos hecho de estas canciones nuestra forma de vida y sentimos el amor tal como lo es: de verdad”. Y… si alguien será estrella de rocanrol o presidente de la nación, ya será otra cosa. Somos ochenteros y disfrutamos la vida.— Gaspar Silveira Malaver

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán