Dicen que los jóvenes no saben lo que quieren, pero para Ricardo López Cruz desde temprana edad la actuación despertó en él no solo una pasión, sino también una visión de compromiso que decidió comenzar a materializar de forma profesional a los 15 años.

Aunque apenas se encuentra estudiando el primer año de bachillerato, Ricardo ya inició sus estudios profesionales de actuación en el Centro Artístico Profesional “Rommel Treviño” (CAP), pues —cuenta— tiene clara que su prioridad es explotar su juventud y disfrutar de las oportunidades que se le presenten, una de las cuales arranca junto a Jazmín López Manrique, mejor conocida como Tina Tuyub.

“Acá está Tina Tuyub”

Ricardo López Cruz participará en la serie “Acá está Tina Tuyub”, que se transmitirá a través de la televisión yucateca, y para la cual ha tenido que hacer algunos sacrificios, no solo los tiempos de ocio que cualquier adolescente de su edad necesita, sino incluso horas de sueño para cumplir con las condiciones que su familia le impuso para apoyarle en su decisión.

Y es que, además de la jornada escolar, las horas de ensayo y grabaciones en la televisora, así como las clases de actuación por las tardes, Ricardo también es un deportista de alto rendimiento de fútbol americano, un deporte que su familia le pidió que no abandonara ni descuidara.

“No es que no me apoyaran desde el principio, porque sí tenemos algo de vena artística en la familia, pero hay prioridades”, declara el joven, que tiene claro que su vida profesional no estará frente a las cámaras, sino posiblemente detrás de un mostrador o escritorio llevando las finanzas del negocio familiar.

Frente a una herencia familiar

Y es que Ricardo, sentado en la sala de una amplia casa y acompañado de su abuela durante la entrevista, no puede evitar hablar del legado familiar que justamente la matriarca inició y cimentó años atrás y que sería parte de su vida adulta.

Si bien comparte que al concluir sus estudios en el CAP contará con una licenciatura en la carrera de cine, una amplia inversión monetaria que no puede dejar pasar y por la que intenta rendir en sus clases de bachillerato para “no deber ninguna ni atrasarme”, lo cierto es que “sabe” o considera un hecho que al concluir la preparatoria continuará sus estudios en administración de empresas.

Lo anterior, dice, porque está comprometido a continuar con el negocio familiar, una reconocida franquicia de tiendas de servicio de 24 horas que justo lleva su apellido, pues así lo han hecho sus tíos, su padre y sus primos, siendo seguro que también lo harán él y sus hermanos.

“Es la herencia familiar y hay que cuidarla”, admite a sus 15 años, muy seguro de sí mismo Ricardo, quien hizo sus pininos en la actuación a través de un canal de YouTube, con el que aprendió sobre lo “agridulce” de la exposición al público.

A su corta edad, sabe que la crítica estará siempre presente y ha entendido que “los ‘haters’ en realidad no saben quién soy, no saben cómo soy realmente, solo lo que yo les muestro o interpreto frente a la cámara”.

Su seguridad no es más que un arduo trabajo en su persona, admite, pues al principio se enfrentó a una etapa de depresión por las críticas, de la que logró salir gracias al apoyo de su familia que le recordó exactamente quién es y por qué le apasiona lo que hace.