MADRID (El País).—Si la vida de Gloria Trevi fuera una serie de televisión, la escena más importante y catártica reflejaría el momento en el que se sintió liberada por completo. El instante en el que se zafó no de la cárcel, en la que permaneció más de cuatro años y de la que salió libre de cargos, sino del hombre que la había “oprimido durante 17 años”, cuenta en Madrid, en plena promoción de la gira que la llevará este verano al Universal Music Festival de Madrid y a tres ciudades españolas más: Barcelona, Fuengirola y Priego de Córdoba—.
Trevi no dice esto al azar. Ha tenido tiempo para reflexionar sobre las escenas que componen su vida porque, precisamente, pronto estrenará su serie.
Durante los últimos dos años ha trabajado en un programa de ficción basado en su biografía, que se encuentra en plena producción.
Pocas artistas contemporáneas cuentan en su línea vital con tantas subidas y bajadas.
Un talento arrollador, una actitud descarada, éxitos musicales y una larga temporada en el infierno junto al hombre que menciona: Sergio Andrade, el famoso músico mexicano, su antiguo productor y padre de su hijo mayor, con el que vivió casi dos décadas formando, según la acusó en un primer momento la justicia, una especie de clan en el que reclutaban chicas adolescentes con el pretexto de formarlas para lanzarlas al estrellato, pero que escondía una red de abuso sexual.
Tras su salida en 2004 de prisión, declarada inocente, Gloria Trevi hizo un esfuerzo titánico por alejarse del influjo de ese hombre y reconstruir su vida personal —se casó y tuvo más hijos— y profesional —vuelve a ser una de las estrellas más importantes de Latinoamérica—. Una trayectoria que le ha proporcionado material de sobra para crear, como ella bromea, una serie “de acción, de amor, de terror e incluso de ciencia ficción”.
Pero, por si no tuviera suficientes giros de guión en la ficción que prepara, la realidad le arroja uno nuevo.
Una corte de Los Ángeles, California, aceptó a finales del año pasado una demanda civil de dos mujeres que afirman que la cantante se acercó a ellas cuando tenían 13 y 15 años y las enroló en el supuesto programa de capacitación que lideraba Andrade. Acusan al productor de abusar de ellas y a la cantante de ser cómplice y actuar como reclutadora, de acuerdo con el expediente al que tuvo acceso El País.
Según esa versión, la mayor parte de los actos ocurrieron en la ciudad californiana. La demanda se presentó el 31 de diciembre de 2022, pero no hace referencia directa a la artista y al productor, aunque sí menciona detalles como los álbumes que grabaron y los conciertos que dieron, lo que los identifica.
Esto ha sido posible porque California emitió una moratoria de tres años para que personas que hubieran sido víctimas de abuso pudieran presentar denuncias a pesar de que penalmente sus casos ya hubieran prescrito.
Trevi se encontraba en España preparando nuevas canciones cuando se enteró de la demanda. “Estaba aquí porque al día siguiente tenía una sesión de composición”, relata. Y decidió explicar cómo se sentía en su nueva canción, “Medusa”.
“Ahí empecé a escribirla porque no puedo hablar de situaciones legales en la prensa, prefiero que esto se litigue en una corte”.
“Medusa” se ha convertido en su nuevo sencillo, que presentó el viernes pasado. La cantante se adueña de la figura de la mitología griega en una de sus versiones como metáfora de su momento actual. Medusa era una sacerdotisa de Atenea que, tras ser violada por Poseidón en el templo, fue castigada por la diosa con un cabello de serpientes.
Una víctima que injustamente se convierte en la malvada del relato. “Todos hemos vivido que cuenten mal tu historia, que te hagan parecer el malo. Yo soy Medusa, creo que mi historia ha sido mal contada. Recibí un castigo injusto, pero eso me ha vuelto más poderosa, más fuerte”, subraya sobre la letra de un tema que califica como “alegre”, con un mensaje de empoderamiento, sello de la casa, al estilo “Todos me miran” y “Ábranse perras”.
“Es para bailar después de la tragedia”, describe.
La cantante hace énfasis en la conveniencia de no hablar acerca de este nuevo episodio judicial para el que contará con la defensa de Camille Vásquez, la abogada que representó a Johnny Depp en el mediático juicio por difamación contra Amber Heard.
“Le mandé mi caso y cuando me respondió que lo tomaba, acarició mi corazón: ‘Voy a luchar por ti”, recuerda la cantante.
Vásquez, que ha sido reconocida por la Asociación de Abogados Hispanos como la mejor letrada menor de 40 años, ha asegurado en un escrito presentado ante la corte californiana que Trevi también fue víctima y que el productor es “el verdadero monstruo” de la historia.
“Este caso representa un ataque injustificado a una víctima de abuso sexual, mental y físico”, reflejaba el documento que recogía Almudena Barragán en este periódico a fines de mayo.
La cantante quiere mantenerse alejada de juicios paralelos. Prefiere centrarse en su carrera, en la que sigue poniendo toda la carne en el escenario.
Este verano inicia su primera gira por España, después de más de 30 años en la música.
